Andrés Isasi. En obligado y grato recuerdo

 

“Debo admitir que no había oído hablar de Andrés Isasi y de verdad, lo siento”. Esta confesión la hizo el musicólogo y crítico inglés John France, en 2004.

 

Andrés Isasi Linares nació en Bilbao el 28 de Octubre de 1890 y falleció en Getxo el 6 de Abril de 1940. Había quedado huérfano de madre a los cuatro años y de padre a los doce y fue su abuelo quien le facilitó el contacto con la música y alentó su inclinación, primero en su Bilbao natal, donde se inició con Unceta y, más tarde, organizando con mucho afán los estudios de su nieto en Berlín, adonde se trasladó en octubre de 1909, para recibir clases del célebre compositor Engelbert Humperdinck, de quien acabó siendo discípulo predilecto.

Isasi, 1908

Andrés Isasi en Bilbao, en 1908

Este es un hecho que lo aleja de otros compositores vascos contemporáneos, como Guridi, Usandizaga o Donostia, que tenían su meta y su ilusión puestas en la formación que les ofrecía París. Son entrañables las cartas que el abuelo del compositor escribía a Humperdinck, llenas de cariño y responsabilidad hacia los progresos del estudiante:

“Muy respetable señor y Maestro,

Mi nieto Andrés de Ysasi me entera de la amable acogida que se ha servido V. dispensarle y de las muchas atenciones con que le distingue. Excuso decirle lo muy agradecido que estoy a sus finas bondades para con mi nieto y ruego a V. acepte la expresión de mi sincero reconocimiento. Mucho he de agradecer a V. que, con toda reserva, se sirva decirme si ve en mi nieto buenas disposiciones para los estudios a que se dedica bajo la acertada e irremplazable dirección de V., es decir, si opina V. que, con aplicación y constancia llegará a ser un buen cultivador del Divino Arte, del que es V. sobresaliente figura…

Con este motivo y reiterando a V. mi más vivo agradecimiento, quedo a sus órdenes atento s.s.q.b.s.m.

Andrés de Ysasi”

 

Músico precoz, desde su niñez asistía a los conciertos privados que se celebraban en casa de su abuelo, en la calle Bidebarrieta de Bilbao, en los que también participaba como pianista. Hizo su debut en la escena pública, como intérprete y compositor en abril de 1908, en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, revelando talento natural, abundancia de ideas y habilidad para elaborarlas.

Su lenguaje es lirico en lo melódico, en ocasiones tenso en la armonización y de una orquestación rica y brillante, influenciada en parte por compositores como Richard Strauss, a quien tanto admiraba el bilbaíno. El resultado es un discurso expresionista, coloreado en las armonías y los timbres y de carácter hiperromántico. Pero la significación de su obra hay que buscarla en el interior del músico. Todo emana de su naturaleza sensible y de sus múltiples intereses e inclinaciones y, como escribía el también compositor y musicólogo Rogelio del Villar, en 1927, “Isasi no busca fuera de él los asuntos para sus composiciones. Convirtiéndose de espectador en actor, comenta musicalmente los sucesos de su vida, o bien las impresiones que ha recibido ante las bellezas naturales”.  Por ello, hay que tener en cuenta lo que varias veces dejó dicho Isasi: que la música no es el divino arte, sino “el arte más humano”.

A su vuelta de Alemania, la crítica periodística le recibió como “este gran poeta que lleva al pentagrama todos sus sueños, todas sus juveniles fantasías, el sentimentalismo en que se consumen todas las inquietudes de su alma”.

En este enlace, se puede escuchar su Segunda Sinfonía, inspirada, hermosa y bien construida. Fue estrenada en Madrid en 1918, bajo la dirección de Enrique Fernández Arbós. Esta es la versión de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Juanjo Mena:

 

Su talento lírico se reveló en la música y en la poesía, pero también en sus reflexiones. En 1911, teniendo entre manos el proyecto de Lekobide. Tríptico legendario de cuadros líricos vascos, con libreto de Emiliano de Arriaga, escribió al libretista lo siguiente:

“En la obra hay un personaje que me interesa mucho: es Usune (…) La obra empieza con el tema de amor. Es lo más lógico: todo comienza así; nosotros mismos antes de ser nada, fuimos amor. Estoy verdaderamente entusiasmado de Usune. Para mí, es la figura más interesante del drama. Así la trato también con tanto cariño”.

La personalidad artística de Isasi brilla singular, casi indómita, en el panorama de la composición y aun manifestando un temperamento hipersensible, curioso por todo lo que le rodeaba e interesado en múltiples manifestaciones artísticas (incluida la fotografía, en la que también destacó usando la técnica de goma bicromatada), su falta de exhibicionismo, su austeridad, su rica vida interior y su espíritu contemplativo, probablemente influyeron en su progresiva desconexión de la vida musical de su momento y en su poca presencia en las programaciones en los años posteriores a su muerte, a pesar de su buen hacer. Este hombre que, al decir de sus allegados, quería “andar de puntillas por la vida”, manifestó siempre una modestia que no hace sino reforzar su valor (no hacía uso del título de Marqués de Barambio, que había heredado de su abuelo). En este sentido, es ilustrativa una crítica de 1925, tras el estreno de una obra de Isasi en la Sociedad Filarmónica de Bilbao; en ella se dice lo siguiente:

“Al final, el entusiasmo del público se desbordó en una estruendosa ovación. El señor Marsick (el director de la orquesta) quiso presentar al público al señor Isasi, pero el autor, encerrado en su habitual modestia, no apareció por ninguna parte, recibiendo la orquesta y su director los aplausos a los que se habían hecho acreedores por su notable labor”.

En palabras de John France, “Isasi, nunca necesitado de dinero, pudo aceptar el hecho de que el destino no se movía en su dirección y murió, virtualmente olvidado, en Algorta en 1940”.

Otros rasgos de su carácter fueron la vehemencia, la nobleza, el fino sentido del humor y la elegancia. De lo primero, da cuenta el hecho de que en los inicios de la Orquesta de Bilbao, los ensayos estaban vedados al público, pero el tesón de Isasi le llevaba, al parecer, a colarse en los que podía, acompañado de su hijo. De las otras cualidades, da fe el texto que escribió en una postal dirigida a su maestro Humperdinck, en cuyo reverso podía verse la imagen de cuatro mujeres jóvenes en el palco de una plaza de toros, tres de las cuales eran poco agraciadas:

“Queridísimo maestro: como no he trabajado mucho sobre las variaciones, no iré el jueves (je n´irai pas le jeudi) pero, en cambio, ahí le mando a Ud. algo de Bilbao: el palco presidencial de una corrida de toros ocupado por cuatro presidentas hermosas, que el diablo de fotógrafo ha convertido en otras tantas calamidades.

¡Hasta el lunes! Suyo affmo.

And. Ysasi”

 

Amante del campo, Isasi afirmaba con vehemencia que “la naturaleza es una fuente abundante de música, incluso cuando duerme”. Las flores y los pájaros le atraían de forma especial y conocía, al parecer, tanto los de su propio jardín, como los de las casas vecinas que, según recuerdos de quienes fueron sus amigos, podía distinguir aun tratándose de aves de la misma especie.

Al margen del posible romanticismo de estas afirmaciones, como reseñaba José Luis García del Busto, “Isasi, en el colmo de su originalidad, abordó un Tratado de Ornitofonía que se nos aparece hoy como un curioso contrapunto hispano de las profundas investigaciones de Messiaen acerca del valor musical del canto de los pájaros”

Isasi y Ñandú

Isasi y su querido Ñandú

 

Y de su entorno natural, el mar le fascinaba. Podía oírlo, verlo y aspirar su perfume húmedo y salado desde la terraza de su casa o en los largos paseos por los acantilados de Getxo. Le inspiró sonidos y poemas:

La tarde va muriendo,

soñando va mi barca

un sueño de navíos.

El mar… Las velas blancas…

 

 

Hace unos meses, también recordábamos al compositor en este cuaderno virtual. En este enlace podemos leer y escuchar lo que entonces contábamos:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/04/06/andres-isasi/

 

Entre lo escasamente que se ha recordado este año 2015 a Andrés Isasi, teniendo en cuenta que era un doble aniversario: 75 del fallecimiento y 125 de su nacimiento, cabe destacar que la sociedad Filarmónica de Bilbao y el Cuarteto Isasi, rinden homenaje estos días al compositor. En este enlace podemos leer más sobre su importante obra de cámara para cuarteto:

http://www.euskonews.com/0701zbk/gaia70102es.html

 

Además, el próximo domingo 15 de Noviembre, en la Sala Cúpula del Teatro Campos  y enmarcado en el Festival Zinebi, se proyectará un cortometraje sobre Isasi:

Cortometraje Andrés Isasi

 

En 2010, se editó el libro Andrés Isasi y su entorno, del recientemente fallecido Ramón Rodamilans (Bilbao: Mínima).

 

Siendo persona de talento, inquietud, sensibilidad y espíritu perfeccionista, es probable que, sin manifestarlo públicamente, sufriera por el olvido de sus contemporáneos; aún sin necesitar expresamente su reconocimiento. Humana paradoja que Isasi expresó muy bien, en forma de poema, del que recogemos solo algunos versos:

Abrí la ventana y dije:

– Corazón, ¡sal a volar!

Campanas hay en el aire

que te llaman al pasar.

Corazón, ¡cómo te añoro

ahora que quiero llorar!

¿Por qué te abrí la ventana

si yo te enseñé a volar?

 

Finalizado 2015, ¿podrán los musicólogos, los directores, los instrumentistas, los melómanos, los programadores… decir que conocen y disfrutan la música de Isasi? Chi lo sa… (que rima con Ojalá).

 

 

 

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