“Me llamo Erik Satie, como todo el mundo.”

 

 

Hoy se cumplen 150 años del nacimiento de Erik Satie

SATIE

Honfleur, 17 de mayo de 1866 – París, 1 de julio de 1925

 

 

Contemporáneo de Miguel de Unamuno, Henry de Toulouse-Lautrec, Ramón del Valle Inclán o Vasili Kandinsky, Satie nació en el hermoso pueblo normando de Honfleur, en la desembocadura del Sena.

HONFLEUR

Honfleur, le vieux port. De Marie-Claire Lefébure

 

 

Componía piezas breves para piano en una época en que la mayoría de los compositores escribían obras para grandes orquestas. Pensaba, además, que la nueva melodía post-romántica podía resurgir del canto gregoriano y manifestó su admiración por la música oriental. Pero su evolución musical se encaminaría pronto hacia la caricatura, convirtiéndose en ejemplo del nuevo arte francés y tomando como modelo la música del cabaret, del circo, el music-hall, los cafés-concierto y el jazz.

Satie también cantaba al amor:

Entendí tu angustia, querido enamorado, y cedo a tus deseos.

Hazme tu amante. Lejos de nosotros la sabiduría. No más tristeza.

Anhelo el instante precioso en que seremos felices. Te quiero.

 

 

En este enlace podemos escuchar a Jessie Norman cantando esta hermosa Je te veux:

https://www.youtube.com/watch?v=JvKmBgxC_s4

 

 

Si bien Satie nunca perteneció a ningún movimiento colectivo -más bien al contrario, reivindicó la independencia de su estética-, escuelas tan diversas como los simbolistas, los cubistas, los dadaístas, los surrealistas, los neoclásicos, los conceptuales y los minimalistas, en un momento u otro, lo han reivindicado como uno de los suyos. Pero más adecuado aún sería reconocer su influencia en ellos.

Las Trois morceaux en forme de poire, publicadas en 1911, fueron utilizadas con frecuencia en actos organizados por los dadaístas. Satie escribió esta  Introducción a sus Trois Morceaux en forme de poire à quatre mains avec une Manière de Commencement, une Prolongation du même, et un En Plus, suivi d’une Redite :

 

“Recomendaciones: Me encuentro en un recodo prestigioso de la historia de mi vida. En esta obra exprimo mi estupor oportuno y natural. Creedme, a pesar de las predisposiciones. No os divirtáis con los desconocidos amuletos de vuestra efímera penetración. Santificad vuestras amadas ampollas verbales: Dios os perdonará, si ese es su deseo, desde el centro honorable de la Eternidad conexiva, donde se accede a todo con solemnidad, con convicción. El Definido no puede congelarse; el Ardiente se apaga por sí solo; el Colérico no tiene razón de ser. No puedo prometeros nada más a pesar de que me he decuplicado provisionalmente, descuidando toda precaución. ¿No basta quizá? Eso me digo a mí mismo.”

 

 

Tras la muerte del compositor, se encontraron en su habitación de Arcueil, cuidadosamente ordenados en cajas de puros y en medio de un desorden indescriptible, varios miles de dibujos e inscripciones extrañas, caligrafiadas sobre minúsculas cartulinas. Jamás las había mostrado a nadie. Descripciones de paisajes imaginarios, de personajes ridículos e improbables y de instrumentos musicales intocables, esos dibujos e inscripciones son, sin duda, el reflejo más fiel del universo mental del compositor. La aparición de un flujo constante de libros que exploraban aspectos no musicales de su trabajo creativo, y especialmente su producción literaria, amplió la percepción del personaje. Satie fue un escritor original y prolífico. Memorias de un amnésico y Cuadernos de un mamífero, traducidos al castellano, son buenos ejemplos del pensamiento libre y creativo de Satie.

Las palabras que aparecen en sus partituras -a veces auténticos poemas-, así como los títulos que las encabezan, son sólo distanciadores guiños que extrañan al intérprete:

 

“Como un ruiseñor con dolor de muelas”

“Retire la mano y métasela en el bolsillo”

“En el más profundo silencio”

“La mano sobre la cabeza de su alma”

“Con el rabillo de la mano”

“Con un candor recatado pero conveniente”

“De lejos”

“Con lágrimas en los dedos”

“Con dos manos”

“Sin pestañear demasiado”

 

 

Los signos de expresión tradicionales (piano, dolce, amabile etc.) resultaban al compositor tan manidos y dotados de connotaciones románticas que, en cada nueva partitura, fue desarrollando nuevas expresiones y signos, acompañados en ocasiones de ilustraciones humorísticas y satíricas, que muchas veces no se sabe muy bien cómo interpretar ya que, si Satie anota que un silencio debe realizarse “con grave solemnidad”, es difícil saber si realmente el compositor busca dicha solemnidad, o bien está ironizando sobre ese tipo de ejecución ambiciosa, trascendental y profunda, ya que él consideraba que la música formaba parte de la propia vida. De hecho, nunca estableció una distinción entre las obras de “música seria” que componía y la música que interpretaba en los cabarets donde trabajó gran parte de su vida.

En otras ocasiones asoció la música con actividades que, en principio, poco tienen que ver con ella, como en Sports et divertissements, en los que ideaba la música de tal modo que el trazo de la partitura recordara la acción evocada. Por ejemplo, el golf:

 

LE GOLF

 

 

Según Jean Cocteau, “Los títulos de Satie sirven para proteger sus obras de las personas obsesionadas por lo sublime”. Sin embargo, éstos han tenido su influencia con el paso del tiempo y han interesado a creadores algo alejados de lo musical: el malogrado y genial arquitecto Enric Miralles dio a su tesis doctoral en 1987 el título de una de las partituras de Satie: “Cosas vistas a izquierda y a derecha (sin gafas)”

Hace unos meses, Satie daba con nosotros la bienvenida al año nuevo:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2016/01/04/feliz-2016-con-musica-de-ambos-lados-del-atlantico-y-de-los-dos-hemisferios/

 

 

Hoy, celebramos su cumpleaños con sus Gnossiennes, en la versión del exquisito Jean Ives Thibaudet:

https://www.youtube.com/watch?v=xwgvEOY0vaA

 

Para deleitarse. Háganlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde Rusia, con corazón

 

 

Todo empezó con un final. La caída del zarismo supuso el principio de la larga travesía vital que iniciaron, aunque de forma distinta, los dos compositores cuya música podremos disfrutar esta semana en Bilbao, en el concierto que la BOS ofrece los próximos días 12 y 13 de mayo a las 19:30 hs, en el Auditorio del Palacio Euskalduna. Actuará como solista al piano, Marta Zabaleta y la dirección correrá a cargo de Yaron Traub.

Dado que el concierto forma parte del Abono Iniciación, el jueves 12 entre las 18:00 y las 19:00, en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

Rachmaninov y Shostakovich recorrieron el camino abierto por la Revolución rusa en sentidos opuestos, pero ambos con la intensa humanidad que impregna su obra de sensibilidad y certeza.

De las composiciones de estos dos creadores -al igual que de gran parte de la mejor literatura de ese vasto y complejo fenómeno geográfico que fue el Imperio Ruso y, después, la Unión Soviética-, emanan un amplio catálogo de sentimientos, pasiones, contradicciones, excesos y efusiones del alma que cristalizan en pasajes épicos y melancólicos, en sonidos que claman al cielo y en otros que alivian el corazón. Lo que se escucha a flor de piel y lo profundo, conviven con lo que se celebra y con lo que se denuncia, con lo que estimula el bienestar y con aquello que estremece…

A los autores de este programa les unió su necesidad de componer, su talento y la veracidad de una música que comunica experiencias hondamente sentidas. Les separan unas pocas décadas, la manera de escribir y su vivencia de la sublevación que derribó el último imperio en Europa.

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Sergei Rachmaninov dejó su patria tras el triunfo de la Revolución y la confiscación de sus propiedades, aceptando una providencial gira de conciertos por los países escandinavos. En la Navidad de 1917 la familia Rachmaninov se convirtió en exiliada en Suecia. Un año después, embarcaban rumbo a Nueva York.

 

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Sergei Rachmaninov (Semyonovo, 1873- Beverly Hills, 1943)

 

A partir de ahí, aunque sin abandonar la composición que tanto le satisfacía, se dedicó sobre todo a su carrera de intérprete. Según cuentan las crónicas, Rachmaninov era un pianista de mucha clase, que lograba con maestría y aparente facilidad cosas que bordeaban lo imposible. Su estilo interpretativo y su presencia en el escenario tenían muy poco de amanerado y su puesta en escena carecía de excentricidad y sensiblería. Nuevamente, su veracidad se ponía al servicio de un acabado pulido, porque su perfección era impecable y su autoridad ante el instrumento, rotunda.

 

El Concierto para piano nº 2 en do menor Op 18 había sido compuesto en los años rusos, como feliz resultado de su curación anímica y artística, tras una larga temporada de depresión y esterilidad creativa. Fue estrenado por el propio compositor en 1901 y dedicado al médico que contribuyó a su curación. En esta obra, como en tantas otras de Rachmaninov, el talante dramático está asociado con unas embriagadoras dotes melódicas que conectan con el público y lo conmueven, alcanzando así el principal deseo de un artista para quien “la música nace del corazón: es amor”.

 

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Disfrutando de la música con su hija

 

En este enlace podemos escuchar al propio compositor en una grabación histórica con la Orquesta de Filadelfia, dirigida por Leopold Stokowski

https://www.youtube.com/watch?v=pBx-tr1FDvY

 

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La manera en que Dmitri Shostakovich, percibió los cambios que se producían en Rusia fue por completo distinta: él se sintió “hijo de la Revolución” y se quedó. Fue considerado “artista soviético” y esto tuvo sus consecuencias en el ninguneo propiciado por intereses occidentalistas. Pero, en más de una ocasión, también sufrió el desprecio del propio Stalin y el ataque salvaje de la “autoridad competente” a lo que consideraron “caos en lugar de música” de un creador acusado de “decadentismo burgués” y “formalismo”.

 

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Dmitri Shostakovich (San Petersburgo, 1906-Moscú, 1975)

 

El cambio en la denominación de “compositor ejemplar” a “enemigo del pueblo” le obligó a acatar ciertas pautas emitidas desde el régimen, por temor a unas represalias que se demostró justificado en más de una ocasión.

Su trayectoria profesional estuvo, pues, tan cargada de refrendos oficiales como plagada de amarguras. Las esperanzas y la desesperación, los miedos, las vejaciones, las ilusiones renovadas y la degradación de los ideales sufrida en el devenir político (Shostakovich vivió bajo los regímenes de Lenin, Stalin, Kruschev y Brezhnev), marcaron su recorrido vital y musical.

El compositor se había sumergido desde muy niño en el universo de la música y su portentoso talento se manifestó enseguida a través de un oído absoluto, una memoria prodigiosa y la capacidad innata para recrear en audición interior cualquier detalle de una partitura a primera vista: “Era fácil” recordaba el músico adulto. Sus cualidades se transformaron en necesidad: “No puedo vivir sin componer” y también fueron su salvación, porque sus obras recogen todo el abanico de sus vivencias, sublimadas en registros instrumentales extremos, en una melodía extensa, lírica, meditativa y sentimental y en el manejo experto de la textura, que hacen de su paleta sonora un eficacísimo vehículo de expresión.

 

La Sinfonía nº 10 en mi menor Op 93 fue escrita entre julio y octubre de 1953, pocos meses después de la muerte de Stalin y su significación, más allá de la música, se vincula a la etapa de cierto deshielo que se abrió semanas después de este acontecimiento, crucial en la historia de la Unión Soviética. Shostakovich, muy unido a su tiempo, adoptó el papel –una vez más, pero no solo- de compositor documentalista e incluyó en la obra todo un mundo de sensaciones, con su sentimiento trágico y sus vivencias contradictorias. Su punto de vista no excluye ninguna experiencia y el autor da rienda suelta a todo el arrebato épico y la visión panorámica que caracteriza también a los grandes novelistas rusos. En esta catarsis, Shostakovich desata todos los matices de un amplísimo muestrario emocional y, esta vez, busca un final feliz.

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Shostakovich siempre interesado en la actualidad

 

En este enlace se puede escuchar una versión de claro sabor ruso, con la Orquesta Filarmónica de Moscú y el director moscovita Kiril Kondrashin, amigo personal de Shostakovich y gran intérprete de su música:

https://www.youtube.com/watch?v=ZepZLtqHjio

 

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Surgidos del corazón y envueltos en talento, nos llegan estos dos regalos directamente desde Rusia. Disfrútenlos.

 

 

 

Enrique Granados

 

 

Hoy se cumplen 100 años del fallecimiento de Enrique Granados, compositor-poeta.

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Enrique Granados (Lérida, 27 de julio de 1867-Canal de la Mancha, 24 de marzo de 1916)

 

 

Su muerte fue resultado de uno de uno de esos llamados -siniestra y cínicamente- “daños colaterales”. En este caso, de la 1ª Guerra Mundial.

 

Granados regresaba de Nueva York, donde acababa de estrenar, en el Metropolitan Opera House, su ópera Goyescas. El éxito de la obra provocó que el presidente Wilson le invitara a la Casa Blanca para que diera allí un recital privado de piano. Esto hizo que Granados y su esposa, Amparo Gal, cambiaran el billete de vuelta y, finalmente, se embarcaran en el vapor de bandera francesa Sussex, que fue torpedeado por un barco alemán en el Canal de la Mancha. Según crónica de los testigos, Granados se hallaba a salvo cuando se percató de que su mujer estaba en el agua y saltó de la lancha de salvamento. La prensa internacional se hizo eco durante varios días del trágico suceso y el diario ABC relataba esto el 31 de marzo de 1916: “Se van desvaneciendo las esperanzas que se abrigan respecto de que el maestro Granados y su esposa hayan sobrevivido…”

La obra de Goya fue una de sus pasiones y, de alguna forma, su vinculación a ella lo acompañó en la vida y en la muerte:

 

“Estoy enamorado de la psicología de Goya, de su paleta, de su persona, de su musa, la duquesa de Alba, de las disputas que sostenía con sus modelos, de sus amores y lisonjas. Ese rosado blancuzco de las mejillas, que contrasta con el matiz del terciopelo negro; esas criaturas subterráneas, las manos de nácar y jazmín reposando sobre los abalorios, me han poseído.”

 

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El pelele (Museo del Prado, Madrid)

 

 

 
Por descontado, la esposa de Granados está enlazada con la obra que, como tantas otras del compositor, está dedicada a ella:

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En este enlace podemos escuchar la estupenda interpretación que el pianista gasteiztarra Alfonso Gómez, hace de Quejas o La maja y el ruiseñor:

https://www.youtube.com/watch?v=azFMNHA7bws

 

 

Y aquí podemos deleitarnos en la frescura y el lirismo de los Valses poéticos, en la versión de la genial Alicia de Larrocha:

https://www.youtube.com/watch?v=h1YH8Cbg81o

 

Disfruten de la sensibilidad de la música de Granados y de la belleza del mar. De la primera, sin restricciones; del segundo, con prudencia.

 

 

 

 

“Mi tiempo llegará”. La Sexta de Mahler

Llegó el tiempo de Mahler y llegó la tragedia a Europa. En los años en que Gustav Mahler escribía su Sexta Sinfonía, llamada también “Trágica”, en la Viena Imperial y Real de los Habsburgo, “un barniz de valses y de nata batida era el sobrehaz de una sociedad cabalgada por la desesperanza” (Janik y Toulmin en La Viena de Wittgenstein. Taurus, 1974).

La Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Giancarlo Guerrero, nos ofrece los días 11 y 12 de febrero la oportunidad de escuchar este gran fresco en el que tiene cabida el universo interior de Mahler –“para mí, una sinfonía es un mundo”- y su contexto externo: la vieja Europa a poca distancia de convertirse en un polvorín.

Mahler

Gustav Mahler

Kaliště, Bohemia (actualmente República Checa), 7 de julio de 1860

Viena, 18 de mayo de 1911

 

El jueves día 11, a las 18:00 hs, en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de compartir con quien quiera acercarse, unos comentarios sobre el complejo mundo mahleriano y la hermosura de su música. El acceso a la charla es libre, con la entrada al concierto.

De momento, y a la espera de la escucha en vivo (siempre más atractiva, aunque no sea tan emblemática), aquí les dejo esta versión que de la Sexta hace el añorado Claudio Abaddo, en el exclusivo Festival de Lucerna:

https://www.youtube.com/watch?v=YsEo1PsSmbg

 

Alma Mahler decía de la Sexta que:

“Ninguna sinfonía de Gustav llega tan del fondo del corazón como ésta. Ambos lloramos juntos y sentimos la profundidad del significado de esta música. La Sexta es su sinfonía más personal y es, además, profética”

 

El segundo tema del Primer movimiento, es un retrato sonoro de Alma. Gustav se lo decía así a su entonces ya esposa:

“He intentado retratarte en un tema; no sé si lo habré logrado. Tendrás que aceptarlo”

 

Nosotros, aportábamos estas pinceladas sobre Alma:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/tag/alma-schindler/

 

 

Y hace unos meses, recordábamos a Mahler con motivo del aniversario de su nacimiento:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2014/07/07/gustav-mahler/

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Como nosotros no somos Mahler, para nuestros oídos su Sexta es, una vez más, un gozoso descubrimiento. Disfruten.

 

 

 

Festejando lo efímero. Celebrando lo eterno. Concierto de Carnaval de la BOS

El carnaval, con su perfil transgresor, busca la manera de saltarse las reglas, lindando siempre con el lado prohibido y haciendo gala, con sus máscaras, de las posibilidades inabarcables de ser otro. Con su “todo es ahora”, con su “nada es eterno”, se asoma al juego permanente, al continuo alborozo, a la ausencia de límites… En carnaval, la vida es fiesta.

Y a una celebración musical nos conduce el programa que esta semana hará sonar la Orquesta Sinfónica de Bilbao y la violinista Leticia Moreno, dirigidos todos por Eduardo Portal. La cita es en el Auditorio del Palacio Euskalduna, los días 4 y 5 de febrero, a las 19:30 hs. El viernes, día 5, a partir de las 18:30, en la Sala B Terraza, tendré el placer de comentar la música que interpretarán, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

El programa se inicia con la Obertura de El murciélago, concebida por Johann Strauss, hijo en 1874.

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Johann Strauss (Viena, 1825-Viena, 1899)

 

En esta Obertura se adelanta la atmósfera de fiesta, enredos, affaires y bailes que emana de un vodevil de los franceses Meilhac y Halévy, refundido en el libreto de Haffner y Genée, rebosante de ingenio y humor. La música incorpora a este texto espléndido el color sonoro, reforzando su energía y su felicidad vital.

En este enlace podemos escuchar la versión de la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm:

https://www.youtube.com/watch?v=os2SQLWxlcI

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La ilusión se prolongará con una composición de Camille Saint-Saëns.

 

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Camille Saint-Saëns (París, 1835-Argel, 1921)

 

La Introducción y Rondó caprichoso para violín y orquesta Op 28 es una obra inspirada -como tantas otras decimonónicas- por el culto a la interpretación virtuosística, que buscaba tanto aumentar los retos para los solistas, como satisfacer el deseo de sensaciones musicales del público. Esta fue escrita en 1863 para el inigualable Pablo Sarasate, que adoraba su combinación de romance y danza, su toque exótico y su bravura.

En este enlace escuchamos a Janine Jansen y la Filarmónica de Berlin, dirigidos por Neeme Järvi, en este atractivo escenario, en plena Naturaleza (¡qué planazo!):

https://www.youtube.com/watch?v=OYFgN0Vkdpo

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Y enlazando lirismo y rusticidad, Franz von Suppé escribió en 1846 la tercera obra de la tarde.

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Franz von Suppé (Spalato-Dalmacia, 1819-Viena, 1895)

 

Poeta y aldeano es una comedia en tres actos cuya Obertura es una de las más conocidas del autor en las que el discurso bascula entre dos elementos muy del gusto del teatro romántico: la languidez desfallecida –lo que entonces representaba “lo femenino” de buen tono- y la bravura y audacia -que se suponía a la nobleza “masculina” de rigor. Podemos escuchar la versión de Sir Georg Solti dirigiendo a la Orquesta Sinfónica des Bayerischen Rundfunks:

https://www.youtube.com/watch?v=POJY5DlZTaw

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Y el regocijo continúa más alborozado, si cabe, en la música que Antonin Dvořák escribió en 1891.

 

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Antonin Dvořák (Nelahozeves, República Checa, 1841-Praga, 1904)

 

La Obertura Carnaval Op 92 forma parte de una trilogía llamada originalmente Naturaleza, Vida y Amor, simbolizando tres situaciones distintas: la felicidad humana en comunión con la Naturaleza, la alegría de vivir y el poder del amor para producir dicha o desgracia. El Carnaval forma parte de la Vida y en él, en un milagro de creatividad innata y de talento para organizar su pensamiento musical, el autor permite que se unan la viveza de los ritmos propios de Bohemia, con la delicadeza de unas melodías hermosas y plenas; y lo hace con la naturalidad que caracterizó su vida y su obra. Aquí podemos escuchar la excelente interpretación que hace de la pieza otro bohemio, Rafael Kubelik, dirigiendo a la Bavarian Radio Symphony Orchestra:

https://www.youtube.com/watch?v=qYMpt5Lg3cw

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Seguirá el pensamiento sonoro de Maurice Ravel.

 

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Maurice Ravel (Ciboure, 1875-Paris, 1937)

 

En Tzigane la música respira a través del violín solista, en una larga cadencia que atrapa en la partitura el sonido que surge de la improvisación. De claro sabor rapsódico, la obra nació inspirada por una serie de melodías zíngaras que la violinista húngara Jelly d’Aranyi interpretó para él. Ravel la había conocido en Londres en 1922 y a ella está dedicada la obra. El carácter nostálgico y, sobre todo, la manera de articular el sonido alla zingarese, motivaron al compositor a escribir la obra con el subtítulo Rapsodia de concierto.

Ravel, que como buen francés amaba la danza, quedó fascinado por la aparente libertad métrica de los sones gitanos y decidió explorarlos desde la exquisitez de sus maneras parisinas, por ello la obra no alcanza el purismo de la fuente de la que parte –ni lo pretende-, sino que alude al asombro que produce en el músico académico la audacia sonora, la pirueta musical y el talento en la ejecución de los músicos “de calle” (¿recuerdan al violinista gitano de la película “El concierto”?).

Aquí disfrutamos la particular versión de Patricia Kopatchinskaja (a quien hemos escuchado varias veces en Bilbao), con Jean Jacques Kantorow dirigiendo la Sinfonia Varsovia en la Folle Journée de Nantes de 2013 (qué poco queda para el Musika-Música 2016 bilbaíno…)

 

https://www.youtube.com/watch?v=w0ObgSKBqTQ

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La tarde de música se despedirá con un fin de fiesta que cierra, de forma brillante, un programa flanqueado por dos compositores (dos Strauss) que, pese a lo que pudiera suponerse, no están emparentados. Richard Strauss afirmaba que no podría haber compuesto los valses de El Caballero de la Rosa sin recordar al “riente genio de Viena”, en referencia al músico austriaco que lleva su mismo apellido.

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Richard Strauss (Munich, 1864-Garmisch-Partenkirchen, Baviera, 1949)

 

El Caballero de la Rosa fue, en un principio, la ópera que supuso la cumbre de la carrera de Richard Strauss en vísperas de la Primera Guerra Mundial. El triunfo internacional no habría sido posible sin la maestría del libretista, poeta y ensayista Hugo von Hofmannsthal y el buen entendimiento entre ambos (Strauss decía que habían nacido el uno para el otro).

La Suite, procedente de la obra escénica, data de 1945 y se presenta a nuestros oídos radiante, hermosa y excelentemente escrita, permitiendo a la orquesta mostrarse en su apogeo en los pasajes de conjunto y consiguiendo, además, que las voces de cada uno luzcan en su individualidad, mostrando sus mejores cualidades tímbricas y expresivas. En este enlace, se aprecia la sensualidad que emana de sus melodías largas y tensas o breves y deliberadamente superficiales –pero bellas-, y el espléndido derroche orquestal. La versión, de la estupenda y joven (¡oh Fortuna!) Gustav Mahler Jugendorchester, dirigida por Daniele Gatti, en uno de los siempre estupendos PROMS londinenses:

https://www.youtube.com/watch?v=p2LreBJ1JX0

 

La música también festeja la fugacidad carnavalesca, pero es eterna. Celébrenlo y disfruten.

 

 

 

Feliz 2016, con música de ambos lados del Atlántico y de los dos hemisferios

 

Porque no solo de música centroeuropea vive el melómano (y la melómana; que tanto monta, escucha tanto…).

 

Con el deseo de un año pleno de salud y de música, dos son hoy los compositores que ponen una pincelada de color a la bienvenida de este nuevo periodo de doce meses: Erik Satie, de cuyo nacimiento se cumplen 150 años en 2016 y Alberto Ginastera, en su primer centenario.

 

Erik Satie fue una de las mentes más lúcidas de su tiempo.

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Erik Satie

Honfleur, 17 de mayo de 1866 – París, 1 de julio de 1925

 

Su sentido estético y su aguda inteligencia (maravilla de combinado) se manifestaron en su música, pero también en sus escritos, en sus dibujos e incluso en su vida, cuya faceta privada supo mantener en la esfera que le corresponde, hasta el último día. Milagroso equilibrio para un hombre que se prodigaba en el París efervescente del cambio de siglo.

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Autorretrato de Satie: “Vine al mundo muy joven en un tiempo muy viejo”

 
Satie compartió cafés y conciertos con algunos de los grandes creadores de principios del siglo XX. Algunos de ellos lo retrataron:

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Satie por Jean Cocteau

 

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Satie por Pablo Picasso

 

En este enlace podemos degustar una música de la que emanan algunas de las cualidades que muchos deseamos a nuestro alrededor: serenidad, discreción, belleza y cierta dosis de misterio. La elegante Gymnopédie nº 1, está interpretada por el también francés, Pascal Rogé:

***

 

Descendiente de catalanes y de lombardos, Alberto Ginastera se definía a sí mismo como “un mediterráneo asomado al Río de la Plata”.

 

Con partitura

Alberto Ginastera

Buenos Aires, 11 de abril de 1916 – Ginebra, 25 de junio de 1983

 

 

Fue el primer compositor importante que incorporó el folklore argentino a la música sinfónica. Su lenguaje se presentó al mundo repleto del color y el vigor de raíz popular aunque, posteriormente, se asomó a un discurso más provocador en la vanguardia.

En esta imagen le vemos componiendo, acompañado por su gato de oídos atentos y hemos de reconocer cuánto podemos aprender de los animales…

Ginastera

 

En este enlace se puede disfrutar Malambo de su ballet Estancia, de 1941. La interpretación tuvo lugar en la edición de 2007 de los Proms (el Royal Albert Hall, a rebosar) y supone toda una explosión de energía bajo la batuta motivada y motivadora de Gustavo Dudamel, dirigiendo a una orquesta pletórica y ejemplar: la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela:

 

https://www.youtube.com/watch?v=uhFpd0fDmZ4

 

 

De este fenómeno sonoro y social, paradigma del afán de superación, del placer del esfuerzo recompensado y del poder de la música, dimos cuenta hace unos meses:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/11/18/fundacion-para-la-accion-social-por-la-musica/

 

 

Lo dicho: salud, música ¡y a disfrutar!

 

 

 

L’enfant de la République

L’enfant de la République es el último cortometraje de Jacques Burtin, compositor, cineasta e intérprete de Kora francés, afincado desde hace algunos años en Getxo.

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Jacques Burtin. París, 1955

 

 

La película, de 23 minutos de duración, ha sido rodada en el formato 16×9, en alta definición, con sonido Dolby estéreo y seleccionada para la 57ª Edición del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (ZINEBI), dentro de la Sección Infoeuskadi/Infospain (fuera de concurso).

Las proyecciones tendrán lugar en versión original francesa con subtítulos en español y en inglés, en las siguientes fechas y salas:

  • El jueves 19 de noviembre a las 17:30, en el Auditorio de Azkuna Zentroa (AlhóndigaBilbao)
  • El viernes 20 de noviembre a las 16:00, en Fnac-Bilbao.

 

Jacques Burtin ha escrito también la música para la película que se materializa en temas para viola sola o violoncello solo. Los intérpretes son Sophie Faramin, al violoncello y el prestigioso Michel Michalakakos, a la viola. Con este último intérprete, Burtin ha grabado dos discos: Méditation Kora et Alto y Le Chant de la forêt.

Las piezas que interpretan ambos instrumentistas son L’Ermite (“El Ermitaño”) y Three Rooms (“Tres habitaciones”), para viola y Les réponses du désert (“Las respuestas del desierto”), para violoncello.

En este enlace podemos disfrutar de Three Rooms:

 

 

La película fue rodada en España (Getxo, Zaragoza, Cantabria); Francia (principalmente Paris y Bretaña) y Estados Unidos (Yosemite, Flagg Ranch, Craters of the Moon, Monterey). La Plaza de la República de París, que tanto estamos viendo en la triste actualidad, es uno de los personajes del film pero en otro contexto…

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Esta es la sinopsis:
Tras la desaparición de su padre, un hombre encuentra en un armario una caja con películas de 8 mm. Un niño aparece en ellas. Siempre lleva un misterioso maletín. ¿Quien es ese niño? ¿Que hay en el maletín?

 

L’Enfant de la République es la sexagésima tercera película de Jacques Burtin y en palabras de su autor, “puede ser considerada – dependiendo del punto de vista del espectador – como una ficción, una película autobiográfica o un poema cinematográfico”.

 

Para más información sobre el recorrido como director de Burtin, se puede visitar su página web en este enlace:

http://www.jacquesburtin.com

 

Disfruten, también, de la música en el cine.

 

 

 

 

Andrés Isasi. En obligado y grato recuerdo

 

“Debo admitir que no había oído hablar de Andrés Isasi y de verdad, lo siento”. Esta confesión la hizo el musicólogo y crítico inglés John France, en 2004.

 

Andrés Isasi Linares nació en Bilbao el 28 de Octubre de 1890 y falleció en Getxo el 6 de Abril de 1940. Había quedado huérfano de madre a los cuatro años y de padre a los doce y fue su abuelo quien le facilitó el contacto con la música y alentó su inclinación, primero en su Bilbao natal, donde se inició con Unceta y, más tarde, organizando con mucho afán los estudios de su nieto en Berlín, adonde se trasladó en octubre de 1909, para recibir clases del célebre compositor Engelbert Humperdinck, de quien acabó siendo discípulo predilecto.

Isasi, 1908

Andrés Isasi en Bilbao, en 1908

Este es un hecho que lo aleja de otros compositores vascos contemporáneos, como Guridi, Usandizaga o Donostia, que tenían su meta y su ilusión puestas en la formación que les ofrecía París. Son entrañables las cartas que el abuelo del compositor escribía a Humperdinck, llenas de cariño y responsabilidad hacia los progresos del estudiante:

“Muy respetable señor y Maestro,

Mi nieto Andrés de Ysasi me entera de la amable acogida que se ha servido V. dispensarle y de las muchas atenciones con que le distingue. Excuso decirle lo muy agradecido que estoy a sus finas bondades para con mi nieto y ruego a V. acepte la expresión de mi sincero reconocimiento. Mucho he de agradecer a V. que, con toda reserva, se sirva decirme si ve en mi nieto buenas disposiciones para los estudios a que se dedica bajo la acertada e irremplazable dirección de V., es decir, si opina V. que, con aplicación y constancia llegará a ser un buen cultivador del Divino Arte, del que es V. sobresaliente figura…

Con este motivo y reiterando a V. mi más vivo agradecimiento, quedo a sus órdenes atento s.s.q.b.s.m.

Andrés de Ysasi”

 

Músico precoz, desde su niñez asistía a los conciertos privados que se celebraban en casa de su abuelo, en la calle Bidebarrieta de Bilbao, en los que también participaba como pianista. Hizo su debut en la escena pública, como intérprete y compositor en abril de 1908, en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, revelando talento natural, abundancia de ideas y habilidad para elaborarlas.

Su lenguaje es lirico en lo melódico, en ocasiones tenso en la armonización y de una orquestación rica y brillante, influenciada en parte por compositores como Richard Strauss, a quien tanto admiraba el bilbaíno. El resultado es un discurso expresionista, coloreado en las armonías y los timbres y de carácter hiperromántico. Pero la significación de su obra hay que buscarla en el interior del músico. Todo emana de su naturaleza sensible y de sus múltiples intereses e inclinaciones y, como escribía el también compositor y musicólogo Rogelio del Villar, en 1927, “Isasi no busca fuera de él los asuntos para sus composiciones. Convirtiéndose de espectador en actor, comenta musicalmente los sucesos de su vida, o bien las impresiones que ha recibido ante las bellezas naturales”.  Por ello, hay que tener en cuenta lo que varias veces dejó dicho Isasi: que la música no es el divino arte, sino “el arte más humano”.

A su vuelta de Alemania, la crítica periodística le recibió como “este gran poeta que lleva al pentagrama todos sus sueños, todas sus juveniles fantasías, el sentimentalismo en que se consumen todas las inquietudes de su alma”.

En este enlace, se puede escuchar su Segunda Sinfonía, inspirada, hermosa y bien construida. Fue estrenada en Madrid en 1918, bajo la dirección de Enrique Fernández Arbós. Esta es la versión de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Juanjo Mena:

 

Su talento lírico se reveló en la música y en la poesía, pero también en sus reflexiones. En 1911, teniendo entre manos el proyecto de Lekobide. Tríptico legendario de cuadros líricos vascos, con libreto de Emiliano de Arriaga, escribió al libretista lo siguiente:

“En la obra hay un personaje que me interesa mucho: es Usune (…) La obra empieza con el tema de amor. Es lo más lógico: todo comienza así; nosotros mismos antes de ser nada, fuimos amor. Estoy verdaderamente entusiasmado de Usune. Para mí, es la figura más interesante del drama. Así la trato también con tanto cariño”.

La personalidad artística de Isasi brilla singular, casi indómita, en el panorama de la composición y aun manifestando un temperamento hipersensible, curioso por todo lo que le rodeaba e interesado en múltiples manifestaciones artísticas (incluida la fotografía, en la que también destacó usando la técnica de goma bicromatada), su falta de exhibicionismo, su austeridad, su rica vida interior y su espíritu contemplativo, probablemente influyeron en su progresiva desconexión de la vida musical de su momento y en su poca presencia en las programaciones en los años posteriores a su muerte, a pesar de su buen hacer. Este hombre que, al decir de sus allegados, quería “andar de puntillas por la vida”, manifestó siempre una modestia que no hace sino reforzar su valor (no hacía uso del título de Marqués de Barambio, que había heredado de su abuelo). En este sentido, es ilustrativa una crítica de 1925, tras el estreno de una obra de Isasi en la Sociedad Filarmónica de Bilbao; en ella se dice lo siguiente:

“Al final, el entusiasmo del público se desbordó en una estruendosa ovación. El señor Marsick (el director de la orquesta) quiso presentar al público al señor Isasi, pero el autor, encerrado en su habitual modestia, no apareció por ninguna parte, recibiendo la orquesta y su director los aplausos a los que se habían hecho acreedores por su notable labor”.

En palabras de John France, “Isasi, nunca necesitado de dinero, pudo aceptar el hecho de que el destino no se movía en su dirección y murió, virtualmente olvidado, en Algorta en 1940”.

Otros rasgos de su carácter fueron la vehemencia, la nobleza, el fino sentido del humor y la elegancia. De lo primero, da cuenta el hecho de que en los inicios de la Orquesta de Bilbao, los ensayos estaban vedados al público, pero el tesón de Isasi le llevaba, al parecer, a colarse en los que podía, acompañado de su hijo. De las otras cualidades, da fe el texto que escribió en una postal dirigida a su maestro Humperdinck, en cuyo reverso podía verse la imagen de cuatro mujeres jóvenes en el palco de una plaza de toros, tres de las cuales eran poco agraciadas:

“Queridísimo maestro: como no he trabajado mucho sobre las variaciones, no iré el jueves (je n´irai pas le jeudi) pero, en cambio, ahí le mando a Ud. algo de Bilbao: el palco presidencial de una corrida de toros ocupado por cuatro presidentas hermosas, que el diablo de fotógrafo ha convertido en otras tantas calamidades.

¡Hasta el lunes! Suyo affmo.

And. Ysasi”

 

Amante del campo, Isasi afirmaba con vehemencia que “la naturaleza es una fuente abundante de música, incluso cuando duerme”. Las flores y los pájaros le atraían de forma especial y conocía, al parecer, tanto los de su propio jardín, como los de las casas vecinas que, según recuerdos de quienes fueron sus amigos, podía distinguir aun tratándose de aves de la misma especie.

Al margen del posible romanticismo de estas afirmaciones, como reseñaba José Luis García del Busto, “Isasi, en el colmo de su originalidad, abordó un Tratado de Ornitofonía que se nos aparece hoy como un curioso contrapunto hispano de las profundas investigaciones de Messiaen acerca del valor musical del canto de los pájaros”

Isasi y Ñandú

Isasi y su querido Ñandú

 

Y de su entorno natural, el mar le fascinaba. Podía oírlo, verlo y aspirar su perfume húmedo y salado desde la terraza de su casa o en los largos paseos por los acantilados de Getxo. Le inspiró sonidos y poemas:

La tarde va muriendo,

soñando va mi barca

un sueño de navíos.

El mar… Las velas blancas…

 

 

Hace unos meses, también recordábamos al compositor en este cuaderno virtual. En este enlace podemos leer y escuchar lo que entonces contábamos:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/04/06/andres-isasi/

 

Entre lo escasamente que se ha recordado este año 2015 a Andrés Isasi, teniendo en cuenta que era un doble aniversario: 75 del fallecimiento y 125 de su nacimiento, cabe destacar que la sociedad Filarmónica de Bilbao y el Cuarteto Isasi, rinden homenaje estos días al compositor. En este enlace podemos leer más sobre su importante obra de cámara para cuarteto:

http://www.euskonews.com/0701zbk/gaia70102es.html

 

Además, el próximo domingo 15 de Noviembre, en la Sala Cúpula del Teatro Campos  y enmarcado en el Festival Zinebi, se proyectará un cortometraje sobre Isasi:

Cortometraje Andrés Isasi

 

En 2010, se editó el libro Andrés Isasi y su entorno, del recientemente fallecido Ramón Rodamilans (Bilbao: Mínima).

 

Siendo persona de talento, inquietud, sensibilidad y espíritu perfeccionista, es probable que, sin manifestarlo públicamente, sufriera por el olvido de sus contemporáneos; aún sin necesitar expresamente su reconocimiento. Humana paradoja que Isasi expresó muy bien, en forma de poema, del que recogemos solo algunos versos:

Abrí la ventana y dije:

– Corazón, ¡sal a volar!

Campanas hay en el aire

que te llaman al pasar.

Corazón, ¡cómo te añoro

ahora que quiero llorar!

¿Por qué te abrí la ventana

si yo te enseñé a volar?

 

Finalizado 2015, ¿podrán los musicólogos, los directores, los instrumentistas, los melómanos, los programadores… decir que conocen y disfrutan la música de Isasi? Chi lo sa… (que rima con Ojalá).

 

 

 

Piotr Illich Tchaikovsky, lo lírico y lo épico en el romanticismo desbordado

 

 

Nuestro recuerdo hoy para Piotr Illich Tchaikovsky, en el día en que se conmemora el 175 aniversario de su nacimiento.

TCHAIKOVSKY

Piotr Illich Tchaikovsky

Votkinsk, 7 de Mayo de 1840 – San Petersburgo, 18 de Noviembre de 1893

 

 

Nació y vivió en la Rusia imperial de los Romanov, en el seno de una familia acomodada, amante de la música y la literatura. Su educación temprana, esencialmente francesa, estuvo influida por su institutriz suiza, que apoyó las inclinaciones de su pupilo y futuro compositor hacia la música, la poesía y las artes en general. Más tarde, su contacto con el recién creado Conservatorio de San Petersburgo y con la Sociedad Musical Rusa de Moscú (después también Conservatorio), favorecerían el desarrollo de su talento y la eclosión de cierto carácter popular en su música. Exquisita combinación que mantuvo siempre: cosmopolitismo refinado y alma rusa.

Fue contemporáneo de Cézanne, Rodin, Zola, Renoir, Mallarmé o Rockefeller y, con ellos, contribuyó a construir una Europa entre la realidad y la fantasía:

Cascanueces

Cascanueces I

Dibujos originales de Konstantin Ivanov para el escenario de El cascanueces, 1892

 

Exponente inigualable del esplendor romántico, Tchaikovsky consideraba la música como un universo en el que distribuir sus afectos, pasiones, sufrimientos, alegrías… su mundo interior al completo. Él mismo describe su genio creador:

“Me parece que estoy verdaderamente dotado de la facultad de expresar con música (de manera verídica, sincera y sencilla) sentimientos, estados de ánimo e imágenes. En este sentido soy realista y un hombre esencialmente ruso”.

 

 

De sensibilidad está repleto su magnífico Concierto en Re Mayor para violín y orquesta Op 35. En este enlace se puede gozar la sentida y magnífica interpretación de Itzhak Perlman, la Orquesta de Filadelfia y Eugene Ormandy. A partir del minuto 19´37 ´´, el 2º movimiento, Canzonetta, que Tchaikovsky escribió en apenas un mes, tras desechar el que ya tenía escrito porque le indicaron que era demasiado largo. Ya entonces había gente con prisa por llegar a… con lo sabroso que es paladear el tiempo.

https://www.youtube.com/watch?v=CTE08SS8fNk

Por cierto, este concierto es el vertebrador musical de la película El concierto (2009). Si no la han visto aún, no dejen de hacerlo; es entrañable.

 

Y aunque no escribió un concierto para violoncello como tal, sí nos dejó estas exquisitas Variaciones sobre un tema rococó para cello y orquesta en La Mayor Op 33. En el enlace de abajo, de nuevo la Orquesta de Filadelfia con el irrepetible Ormandy, acompañando el sonido sin igual de Leonard Rose, en grabación histórica de hace cincuenta años. A partir del minuto 12´28¨, la deliciosa Variación VI, Andante, en la que el solista dialoga únicamente con el clarinete y la flauta, sobre un ligero tapiz de la cuerda en pizzicato (y un brevísimo asomo del oboe al final de la variación):

https://www.youtube.com/watch?v=pL4H3fQ_eVw

 

La música de Tchaikovsky vehicula sin reservas sus efusiones líricas, emotivas, melancólicas, soñadoras, desbordantes o intimistas. Todo llevado al límite. Pero sin menosprecio de la belleza. Con esa intención y de manera rebosante, su paleta de colores tímbricos se pone al servicio de un exhibicionismo de sentimientos que representa el fin de una era.

PI TCHAIKOVSKY

 

Su orquestación, apoyada en su desarrolladísima sensibilidad estética ofrece sonidos originales en cada cambio de textura. Su fantasía musical, adquiere un amplio vuelo y nutre su exquisita invención melódica. No en vano, el profundo sentido de lo bello acompañó a Tchaikovsky desde muy niño, fue cultivado con esmero y floreció en una imaginación brillante.

Y nuestro recuerdo de hoy termina ilustrado por otro gran ejemplo del género concertístico: el Concierto nº 1 para piano y orquesta en Si bemol menor Op 23, en interpretación de la pianista de moda, la jovencísima Yuja Wang, a la que hemos escuchado en Bilbao el pasado mes de febrero:

https://www.youtube.com/watch?v=Yue6Cb5OULM

 

En este retrato podemos ver a un Tchaikovsky sufriente y cercano a la muerte:

KUZNETSOV

Retrato pintado por N. Kuznetsov,1893

Galería Tretiakov, Moscú

 

 

Felicidades a todos por su música eterna. ¡Disfrútenla!

Czakowski-sign

 

 

 

 

Lo que nos cuenta la música: aventuras, homenajes, enigmas…

El discurso de la música es inagotable y esa es una de las claves de su poder de atracción porque, como señalaba el psiquiatra y rendido melómano Carlos Castilla del Pino, “significa lo que yo quiero que signifique: eso es del todo verdad en la música”.

 

En Bilbao, los próximos 13 y 14 de Noviembre, podremos disfrutar de la conversión musical de un pasaje de El Quijote, asombrarnos con el prodigio de unas manos acróbatas y jugar a descifrar enigmas sonoros. La interpretación correrá a cargo de la Orquesta Sinfónica de Bilbao y la notabilísima pianista Elisso Bolkvadze, dirigidos por un joven compatriota, Jon Malaxetxebarria. Por si alguien quiere conocer la trayectoria profesional de este músico de Gernika –siempre son gratos y esperanzadores los triunfos de quienes están tan cerca-, puede hacerlo a través de su página web:

http://jonmalax.com/es/

 

El concierto pertenece al Abono Iniciación, por lo que el jueves 13 entre las 18:00 y las 19:00, en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

Abre la velada Jesús Guridi quien, por circunstancias familiares, tuvo una niñez itinerante que acabó con el asentamiento, en 1899, de su familia en Bilbao, donde la rica vida musical -impulsada desde hacía años por una burguesía inquieta, que supo transformar una villa pujante en ciudad de progreso cultural y artístico- puso los medios para que un muchacho prometedor y cargado de entusiasmo, se convirtiera en un músico de perfil multifacético: compositor, pianista, organista y director. Quienes vislumbraron en Guridi “una inspiración llena de promesas”, hicieron posible que estudiara en París, Bélgica y Colonia y retornara a Bilbao como músico “joven y eminente”. Él devolvió el favor con creces y benefició a la ciudad a través de la composición, la interpretación y la docencia.

GURIDI

Jesús Guridi (Vitoria-Gasteiz, 1886 – Madrid, 1961)

 

En 1915 presentó a un concurso, convocado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el poema sinfónico Una aventura de Don Quijote. La partitura obtuvo el segundo premio –el primero quedó desierto- y fue estrenada por la Orquesta Filarmónica de Madrid, en Noviembre de 1916.

Entre los muchos episodios del Quijote, Guridi eligió los capítulos VIII y IX, en los que el lunático manchego se enfrenta con el sorprendido escudero de una señora vizcaína, que iba camino de Sevilla. Cuando el protagonista le acusa de no ser caballero, aquel se ofende y responde que lo es doblemente: “vizcaíno por tierra, hidalgo por mar”.

 

Continúa el concierto con Camille Saint-Saëns, parisino exquisitamente culto y de gustos refinados, muy unido desde su infancia al “salón”, es decir, a la cultura estética de la burguesía acomodada. Dotado desde niño de una mente fuera de lo común, su inquietud intelectual le llevó a interesarse por múltiples disciplinas, como la filosofía, el teatro, la botánica, la geología, la astronomía, la arqueología, el latín, el griego… Con diez años debutó como pianista en la exclusiva Sala Pleyel de París y con trece se consagró por entero a la música.

SAINT-SAËNS

Camille Saint-Saëns (París, 1835-Argel, 1921)

 

El Concierto para piano y orquesta nº 2 en sol menor, es un ejemplo de su habilidad en la composición y de la espontaneidad de sus dotes. Lo escribió en tan solo diecisiete días y en unos pocos más lo puso a punto para estrenarlo, él mismo como solista, en París, en Mayo de 1868.

En este enlace podemos escuchar a Elisso Bolkvadze interpretar el primer movimiento, Andante sostenuto, con ese comienzo un tanto atípico en el que un solo del piano recuerda, en claro homenaje a Bach, una toccata al estilo de las fantasías para teclado del compositor alemán.

https://www.youtube.com/watch?v=9yaruQNPliQ

 

Despiden la tarde las Variaciones Enigma Op 36, obra en que la sensibilidad, el humor y el afecto tejen una trama de retratos de personas vinculadas a su autor, Edward Elgar, más tarde elevado a la categoría de sir.

ELGAR

Edward Elgar (Broadheath- Worcester, 1857-Worcester, 1934)

 

Las Variaciones Enigma, estrenadas en Londres en 1899, son un catálogo de pequeñas postales a las que asoman amigos, colegas o conocidos, en una atmósfera de humanidad que envuelve los recuerdos entrañables, o simplemente gratos, que aquellas personas habían ido dejando en el compositor.

En el enlace de abajo, la variación Nimrod, una de las cimas románticas de la partitura -junto con el tema principal y la primera variación que, representando a su esposa, supone una excelente declaración de amor: “es una prolongación del tema, con lo que deseo que sean agregados románticos y delicados”. Abajo, Nimrod:

https://www.youtube.com/watch?v=sUgoBb8m1eE

 

Más información sobre el concierto en este enlace:

http://www.bilbaorkestra.com/esp/concierto.php?id=603

 

Disfruten lo que nos cuenta la música. Tanto por escuchar…