“Mi tiempo llegará”. La Sexta de Mahler

Llegó el tiempo de Mahler y llegó la tragedia a Europa. En los años en que Gustav Mahler escribía su Sexta Sinfonía, llamada también “Trágica”, en la Viena Imperial y Real de los Habsburgo, “un barniz de valses y de nata batida era el sobrehaz de una sociedad cabalgada por la desesperanza” (Janik y Toulmin en La Viena de Wittgenstein. Taurus, 1974).

La Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Giancarlo Guerrero, nos ofrece los días 11 y 12 de febrero la oportunidad de escuchar este gran fresco en el que tiene cabida el universo interior de Mahler –“para mí, una sinfonía es un mundo”- y su contexto externo: la vieja Europa a poca distancia de convertirse en un polvorín.

Mahler

Gustav Mahler

Kaliště, Bohemia (actualmente República Checa), 7 de julio de 1860

Viena, 18 de mayo de 1911

 

El jueves día 11, a las 18:00 hs, en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de compartir con quien quiera acercarse, unos comentarios sobre el complejo mundo mahleriano y la hermosura de su música. El acceso a la charla es libre, con la entrada al concierto.

De momento, y a la espera de la escucha en vivo (siempre más atractiva, aunque no sea tan emblemática), aquí les dejo esta versión que de la Sexta hace el añorado Claudio Abaddo, en el exclusivo Festival de Lucerna:

https://www.youtube.com/watch?v=YsEo1PsSmbg

 

Alma Mahler decía de la Sexta que:

“Ninguna sinfonía de Gustav llega tan del fondo del corazón como ésta. Ambos lloramos juntos y sentimos la profundidad del significado de esta música. La Sexta es su sinfonía más personal y es, además, profética”

 

El segundo tema del Primer movimiento, es un retrato sonoro de Alma. Gustav se lo decía así a su entonces ya esposa:

“He intentado retratarte en un tema; no sé si lo habré logrado. Tendrás que aceptarlo”

 

Nosotros, aportábamos estas pinceladas sobre Alma:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/tag/alma-schindler/

 

 

Y hace unos meses, recordábamos a Mahler con motivo del aniversario de su nacimiento:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2014/07/07/gustav-mahler/

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Como nosotros no somos Mahler, para nuestros oídos su Sexta es, una vez más, un gozoso descubrimiento. Disfruten.

 

 

 

Festejando lo efímero. Celebrando lo eterno. Concierto de Carnaval de la BOS

El carnaval, con su perfil transgresor, busca la manera de saltarse las reglas, lindando siempre con el lado prohibido y haciendo gala, con sus máscaras, de las posibilidades inabarcables de ser otro. Con su “todo es ahora”, con su “nada es eterno”, se asoma al juego permanente, al continuo alborozo, a la ausencia de límites… En carnaval, la vida es fiesta.

Y a una celebración musical nos conduce el programa que esta semana hará sonar la Orquesta Sinfónica de Bilbao y la violinista Leticia Moreno, dirigidos todos por Eduardo Portal. La cita es en el Auditorio del Palacio Euskalduna, los días 4 y 5 de febrero, a las 19:30 hs. El viernes, día 5, a partir de las 18:30, en la Sala B Terraza, tendré el placer de comentar la música que interpretarán, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

El programa se inicia con la Obertura de El murciélago, concebida por Johann Strauss, hijo en 1874.

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Johann Strauss (Viena, 1825-Viena, 1899)

 

En esta Obertura se adelanta la atmósfera de fiesta, enredos, affaires y bailes que emana de un vodevil de los franceses Meilhac y Halévy, refundido en el libreto de Haffner y Genée, rebosante de ingenio y humor. La música incorpora a este texto espléndido el color sonoro, reforzando su energía y su felicidad vital.

En este enlace podemos escuchar la versión de la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm:

https://www.youtube.com/watch?v=os2SQLWxlcI

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La ilusión se prolongará con una composición de Camille Saint-Saëns.

 

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Camille Saint-Saëns (París, 1835-Argel, 1921)

 

La Introducción y Rondó caprichoso para violín y orquesta Op 28 es una obra inspirada -como tantas otras decimonónicas- por el culto a la interpretación virtuosística, que buscaba tanto aumentar los retos para los solistas, como satisfacer el deseo de sensaciones musicales del público. Esta fue escrita en 1863 para el inigualable Pablo Sarasate, que adoraba su combinación de romance y danza, su toque exótico y su bravura.

En este enlace escuchamos a Janine Jansen y la Filarmónica de Berlin, dirigidos por Neeme Järvi, en este atractivo escenario, en plena Naturaleza (¡qué planazo!):

https://www.youtube.com/watch?v=OYFgN0Vkdpo

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Y enlazando lirismo y rusticidad, Franz von Suppé escribió en 1846 la tercera obra de la tarde.

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Franz von Suppé (Spalato-Dalmacia, 1819-Viena, 1895)

 

Poeta y aldeano es una comedia en tres actos cuya Obertura es una de las más conocidas del autor en las que el discurso bascula entre dos elementos muy del gusto del teatro romántico: la languidez desfallecida –lo que entonces representaba “lo femenino” de buen tono- y la bravura y audacia -que se suponía a la nobleza “masculina” de rigor. Podemos escuchar la versión de Sir Georg Solti dirigiendo a la Orquesta Sinfónica des Bayerischen Rundfunks:

https://www.youtube.com/watch?v=POJY5DlZTaw

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Y el regocijo continúa más alborozado, si cabe, en la música que Antonin Dvořák escribió en 1891.

 

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Antonin Dvořák (Nelahozeves, República Checa, 1841-Praga, 1904)

 

La Obertura Carnaval Op 92 forma parte de una trilogía llamada originalmente Naturaleza, Vida y Amor, simbolizando tres situaciones distintas: la felicidad humana en comunión con la Naturaleza, la alegría de vivir y el poder del amor para producir dicha o desgracia. El Carnaval forma parte de la Vida y en él, en un milagro de creatividad innata y de talento para organizar su pensamiento musical, el autor permite que se unan la viveza de los ritmos propios de Bohemia, con la delicadeza de unas melodías hermosas y plenas; y lo hace con la naturalidad que caracterizó su vida y su obra. Aquí podemos escuchar la excelente interpretación que hace de la pieza otro bohemio, Rafael Kubelik, dirigiendo a la Bavarian Radio Symphony Orchestra:

https://www.youtube.com/watch?v=qYMpt5Lg3cw

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Seguirá el pensamiento sonoro de Maurice Ravel.

 

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Maurice Ravel (Ciboure, 1875-Paris, 1937)

 

En Tzigane la música respira a través del violín solista, en una larga cadencia que atrapa en la partitura el sonido que surge de la improvisación. De claro sabor rapsódico, la obra nació inspirada por una serie de melodías zíngaras que la violinista húngara Jelly d’Aranyi interpretó para él. Ravel la había conocido en Londres en 1922 y a ella está dedicada la obra. El carácter nostálgico y, sobre todo, la manera de articular el sonido alla zingarese, motivaron al compositor a escribir la obra con el subtítulo Rapsodia de concierto.

Ravel, que como buen francés amaba la danza, quedó fascinado por la aparente libertad métrica de los sones gitanos y decidió explorarlos desde la exquisitez de sus maneras parisinas, por ello la obra no alcanza el purismo de la fuente de la que parte –ni lo pretende-, sino que alude al asombro que produce en el músico académico la audacia sonora, la pirueta musical y el talento en la ejecución de los músicos “de calle” (¿recuerdan al violinista gitano de la película “El concierto”?).

Aquí disfrutamos la particular versión de Patricia Kopatchinskaja (a quien hemos escuchado varias veces en Bilbao), con Jean Jacques Kantorow dirigiendo la Sinfonia Varsovia en la Folle Journée de Nantes de 2013 (qué poco queda para el Musika-Música 2016 bilbaíno…)

 

https://www.youtube.com/watch?v=w0ObgSKBqTQ

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La tarde de música se despedirá con un fin de fiesta que cierra, de forma brillante, un programa flanqueado por dos compositores (dos Strauss) que, pese a lo que pudiera suponerse, no están emparentados. Richard Strauss afirmaba que no podría haber compuesto los valses de El Caballero de la Rosa sin recordar al “riente genio de Viena”, en referencia al músico austriaco que lleva su mismo apellido.

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Richard Strauss (Munich, 1864-Garmisch-Partenkirchen, Baviera, 1949)

 

El Caballero de la Rosa fue, en un principio, la ópera que supuso la cumbre de la carrera de Richard Strauss en vísperas de la Primera Guerra Mundial. El triunfo internacional no habría sido posible sin la maestría del libretista, poeta y ensayista Hugo von Hofmannsthal y el buen entendimiento entre ambos (Strauss decía que habían nacido el uno para el otro).

La Suite, procedente de la obra escénica, data de 1945 y se presenta a nuestros oídos radiante, hermosa y excelentemente escrita, permitiendo a la orquesta mostrarse en su apogeo en los pasajes de conjunto y consiguiendo, además, que las voces de cada uno luzcan en su individualidad, mostrando sus mejores cualidades tímbricas y expresivas. En este enlace, se aprecia la sensualidad que emana de sus melodías largas y tensas o breves y deliberadamente superficiales –pero bellas-, y el espléndido derroche orquestal. La versión, de la estupenda y joven (¡oh Fortuna!) Gustav Mahler Jugendorchester, dirigida por Daniele Gatti, en uno de los siempre estupendos PROMS londinenses:

https://www.youtube.com/watch?v=p2LreBJ1JX0

 

La música también festeja la fugacidad carnavalesca, pero es eterna. Celébrenlo y disfruten.

 

 

 

Feliz 2016, con música de ambos lados del Atlántico y de los dos hemisferios

 

Porque no solo de música centroeuropea vive el melómano (y la melómana; que tanto monta, escucha tanto…).

 

Con el deseo de un año pleno de salud y de música, dos son hoy los compositores que ponen una pincelada de color a la bienvenida de este nuevo periodo de doce meses: Erik Satie, de cuyo nacimiento se cumplen 150 años en 2016 y Alberto Ginastera, en su primer centenario.

 

Erik Satie fue una de las mentes más lúcidas de su tiempo.

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Erik Satie

Honfleur, 17 de mayo de 1866 – París, 1 de julio de 1925

 

Su sentido estético y su aguda inteligencia (maravilla de combinado) se manifestaron en su música, pero también en sus escritos, en sus dibujos e incluso en su vida, cuya faceta privada supo mantener en la esfera que le corresponde, hasta el último día. Milagroso equilibrio para un hombre que se prodigaba en el París efervescente del cambio de siglo.

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Autorretrato de Satie: “Vine al mundo muy joven en un tiempo muy viejo”

 
Satie compartió cafés y conciertos con algunos de los grandes creadores de principios del siglo XX. Algunos de ellos lo retrataron:

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Satie por Jean Cocteau

 

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Satie por Pablo Picasso

 

En este enlace podemos degustar una música de la que emanan algunas de las cualidades que muchos deseamos a nuestro alrededor: serenidad, discreción, belleza y cierta dosis de misterio. La elegante Gymnopédie nº 1, está interpretada por el también francés, Pascal Rogé:

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Descendiente de catalanes y de lombardos, Alberto Ginastera se definía a sí mismo como “un mediterráneo asomado al Río de la Plata”.

 

Con partitura

Alberto Ginastera

Buenos Aires, 11 de abril de 1916 – Ginebra, 25 de junio de 1983

 

 

Fue el primer compositor importante que incorporó el folklore argentino a la música sinfónica. Su lenguaje se presentó al mundo repleto del color y el vigor de raíz popular aunque, posteriormente, se asomó a un discurso más provocador en la vanguardia.

En esta imagen le vemos componiendo, acompañado por su gato de oídos atentos y hemos de reconocer cuánto podemos aprender de los animales…

Ginastera

 

En este enlace se puede disfrutar Malambo de su ballet Estancia, de 1941. La interpretación tuvo lugar en la edición de 2007 de los Proms (el Royal Albert Hall, a rebosar) y supone toda una explosión de energía bajo la batuta motivada y motivadora de Gustavo Dudamel, dirigiendo a una orquesta pletórica y ejemplar: la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela:

 

https://www.youtube.com/watch?v=uhFpd0fDmZ4

 

 

De este fenómeno sonoro y social, paradigma del afán de superación, del placer del esfuerzo recompensado y del poder de la música, dimos cuenta hace unos meses:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/11/18/fundacion-para-la-accion-social-por-la-musica/

 

 

Lo dicho: salud, música ¡y a disfrutar!

 

 

 

Del teatro a la catedral. Mozart y Bruckner

 

 

Esta semana, la Orquesta Sinfónica de Bilbao dirigida por su nuevo titular, Erik Nielsen, con la participación de la pianista Judith Jáuregui, nos ofrece una propuesta que reúne a dos talentos austriacos al servicio de la orquesta. Ellos nos regalan su inspiración y su trabajo en dos formatos orquestales: un concierto muy sinfónico, de ambientación teatral, y una sinfonía dedicada a un hombre de teatro.

Esto los enlaza. Pero los diferencia el estilo (clásico, el concierto y romántica, la sinfonía) y el proceso de composición: Bruckner hizo cinco versiones de su Tercera Sinfonía, mientras que Mozart escribió su Concierto para piano nº 24, de un solo trazo.

El jueves día 10, a las 18:00 hs y en la Sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar estas hermosas composiciones, en una charla previa de acceso libre con la entrada al concierto.

 

La tarde sinfónica dará comienzo con la música de Mozart:

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Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756-Viena, 1791). Retrato de 1770

 

Su Concierto para piano KV 491 en do menor, está muy por encima de los de sus contemporáneos, tanto en originalidad como en calidad de escritura: los temas son ricos y el vínculo entre solista y orquesta esmerado y sutil, estableciendo una relación entre ambos de proporción sinfónica. Irradia un irresistible aroma operístico, tanto en las secciones de mayor tensión dramática, como en las prolongadas y deliciosas melodías que canta el piano, penetradas del espíritu del aria.

Percibiremos este concierto (al igual que muchos de los de Mozart) como una ópera sin voces, lleno de tensión, nobleza y credibilidad. Este sentido de los valores dramáticos, recreados con medios instrumentales, realza su fuerza y da una nueva dimensión a lo que, hasta entonces, había sido música de entretenimiento, confirmando la opinión de Lord Edward Fitzgerald cuando decía: “Mozart es tan hermoso que las gentes no saben reconocer que es también poderoso”.

La excelente versión de la especialista en Mozart Mitsuko Uchida, concertando con la Orquesta de Cámara Inglesa, dirigidos todos por Jeffrey Tate se puede escuchar aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=PftH8FVzIRY

 

 

Y tras el sinfonismo concertante y teatral de Mozart, el grandioso misticismo sonoro de Bruckner, que personifica uno de los penúltimos eslabones importantes de la gran cadena de compositores sinfónicos austro-alemanes, capaz de construir en una época que se veía a sí misma hendida, enferma y transgresora de la forma, un arte sinfónico intacto, monumental e intemporal ya que, según Wagner, el austriaco era entonces “el único con verdaderas ideas sinfónicas después de Beethoven”

 

Bruckner

Anton Bruckner (Ansfelden, Alta Austria, 1824-Viena, 1896)

 

Bruckner dedicó su Tercera Sinfonía a este su admiradísimo Wagner. Su radiante lenguaje orquestal, su color armónico inundado de tensión cromática y su textura alternante entre la homofonía monumental y el talento contrapuntístico, se organizan en el formato sinfónico tradicional de cuatro movimientos, desarrollando temas que consiguen climas fervientes e intensos. Su fe católica, profunda e inquebrantable, está en la base de su discurso y lo conecta con su concepción mística del sonido. Esta es la explicación del “romanticismo” bruckneriano: escribe música pura, dentro de los contornos tradicionales, pero conectada con un misterio.

Con estas premisas, sus contemporáneos estaban convencidos de que Bruckner iría al cielo y así queda reflejado en esta caricatura de Otto Böhler:

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Anton Bruckner llega al cielo

 

En este enlace podemos escuchar la Tercera de Bruckner interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt, dirigida por Paavo Järvi (en la Quincena Musical de 2013 tuvimos el privilegio de disfrutar de esta misma versión. Un verdadero festín):

https://www.youtube.com/watch?v=kY4l2Xx3crs

 

Esta propuesta musical nos conducirá del teatro a la catedral en un mismo auditorio. Para disfrutar.

***

Y enlazando con Mozart, el eterno, la reciente noticia de la retirada de Nikolaus Harnoncourt, director y violoncellista. Descendiente de la nobleza y trabajador infatigable. Músico riguroso, pensador profundo y divulgador generoso. Dijo adiós a los escenarios el pasado día 5, con el elegante detalle de un facsímil de su carta de despedida escrita a mano, que recibían los asistentes al concierto del Concentus Musicus Wien, en la Musikverein de Viena:

 

Carta NH

Se dirige a ellos como “Querido público” y les reconoce que “se ha desarrollado una relación increíblemente profunda entre nosotros en el escenario y con ustedes en la sala de conciertos —¡nos hemos convertido en una venturosa comunidad de descubridores!—”.

En este enlace podemos escuchar a Cecilia Bartoli y el Concentus Musicus Wien, dirigidos por Harnoncourt, interpretando a Mozart:

 

https://www.youtube.com/watch?v=fX60UUZ7E7M

 

Si alguien quiere asomarse a la página web de este representante de lo mejor del pensamiento del siglo XX, puede hacerlo aquí:

http://www.harnoncourt.info/en/

 

A Harnoncourt lo seguiremos disfrutando a través del extenso legado que deja: discos, libros y el buen hacer que, sin duda, sabrán continuar quienes tuvieron el privilegio y la fortuna de trabajar con él. Como predica y hace Harnoncourt: sigamos descubriendo…

 

 

 

Lo que la música provoca: Barber, MacMillan y Dvořák

 

Esta semana la Orquesta Sinfónica de Bilbao ofrecerá una provocación sonora, a partir de la interpretación de la música de tres autores de tres siglos (XIX, XX y XXI), las habilidades técnicas y expresivas de la excelente percusionista Evelyn Glennie y la dirección de Marcus Bosch.

El próximo jueves 3, a las 18:00 hs y en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

La provocación empezará con el discurso sensible y pleno de nostalgia de un compositor, Samuel Barber, que se movió en la larga sombra del Romanticismo musical.

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Samuel Barber (Pensilvania, 1910 – Nueva York, 1981)

 

Su inspiración refinada y el claro origen vocal de su lenguaje, dotan a su música de una poesía y una afectuosidad que comunican fácilmente con quienes escuchan. El Adagio para cuerdas es, probablemente, su composición más famosa, desde el momento en que fue estrenada en 1936 en versión de cuarteto de cuerda. Pero su popularidad alcanzó el impacto propio de los medios de difusión masiva, cuando el 5 de noviembre de 1938, Arturo Toscanini al frente de la Orquesta Sinfónica de la NBC, ofreció por primera vez a millones de oyentes el arreglo para orquesta de cuerda a través de la radio. En el contexto de un país que se estaba recuperando de la Gran Depresión y de un intérprete genial y mediático –Toscanini-, que manifestaba abiertamente su oposición a los regímenes fascistas que iban cobrando fuerza en Europa, de donde acababa de llegar a Estados Unidos para quedarse, el Adagio de Barber provocó una intensa respuesta emocional en la audiencia y ha permanecido en la memoria colectiva como pieza obligada en situaciones de alta carga emocional, como el anuncio de los fallecimientos de Roosevelt y J.F. Kennedy, en la conmemoración de las víctimas del 11S, o en los funerales de Albert Einstein –declarado melómano y violinista amateur- o Grace de Mónaco. En la sencillez de la melodía, en el calor del timbre, en el lirismo que conmueve, en el abrazo del legato, en la repetición de una idea que acaba siéndonos tan familiar… ahí radica el poder expresivo de esta partitura y su incitación a sentir.

En este enlace, podemos escuchar la versión de Leonard Slatkin al frente de la Orquesta Sinfónica de Detroit:

 

 

Y tras la conmoción afectiva, llegará la catarsis alentada por una plantilla instrumental rica y provocadora en la imaginación de James MacMillan, que persigue con su música la combinación de espectáculo rítmico -y visual-, estímulo emocional puro y meditación espiritual.

 

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James MacMillan (Kilwinning, Escocia, 1959)

 

En 1992 escribió el Concierto para percusión y orquesta Veni, Veni, Emmanuel, que no es la única composición del autor inspirada por temática religiosa.

MacMillan dedicó la obra a sus padres y está basada en el canto llano de Adviento del mismo título. El propio compositor nos indica que comenzó a escribirla el primer domingo de Adviento de 1991 y la finalizó el domingo de Resurrección de 1992. Según sus palabras, la importancia de ambas fechas litúrgicas se manifiesta en que al final de la obra hay un enlace entre el Adviento y la Pascua de Resurrección, de tal manera que la proclamación de la liberación que llega con el adventus Redemptoris -venida del Redentor-, encuentra su encarnación en el Cristo Resucitado.

La intención del autor es que la composición pueda ser considerada en dos sentidos. Por un lado, como música pura, cuyo material deriva del canto llano francés del siglo XV; pero también a través de una exploración teológico-musical de lo que supone el mensaje de Adviento.

A la inmediatez de la percusión y su efecto sobre los oyentes, sin apenas necesidad de procesar la información auditiva que nos llega, se suma la crítica que el periódico The Guardian hizo en el momento del estreno: “… un compositor tan seguro de su propio lenguaje musical que hace que su música sea comunicativa al instante para sus oyentes”.

Podemos escuchar y ver aquí a Claire Edwardes con la Vector Wellington Orchestra, dirigidos por Marc Taddei

 

 

Y la última obra del programa nos propondrá un viaje al Romanticismo pleno, a través de un cicerone con poder de convocatoria: Antonin Dvořák, compositor nacido en un entorno muy rico musicalmente, ya que en su Bohemia natal la música formaba parte de la educación de todos.

 

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Antonin Dvořák (Nelahozeves, República Checa, 1841 – Praga, 1904)

 

Su Sinfonía nº 6 en Re Mayor Opus 60, es una sinfonía clásico-romántica coloreada de nacionalismo y representa una primera cima de su evolución musical, ya que Dvořák no solo se había convertido ya con cuarenta años en un músico genial, sino también en un verdadero sinfonista, con lo que eso significaba en la larga estela que, partiendo de Haydn, había recorrido ya Brahms. Exhibe toda la energía de una exuberancia alegre y campestre y en su rotundidad revela a un compositor que, como señalaba su contemporáneo el musicólogo Hermann Kretzschmar, “mira de frente, con ojos de niño”.

En esos paisajes checos, en los que Dvořák halló paz espiritual, también encontró paisanos que bailaban danzas de ritmos vigorosos, pletóricos de alegría contagiosa. En este enlace podemos deleitarnos, escuchando el Scherzo del que emana toda la energía de la tierra a través de una danza típica de la región de Bohemia: la furiante. La versión es de la Orquesta Sinfónica de Londres, dirigida por István Kertész:

 

 

Benditas sean las provocaciones de la música. Ríndanse a ellas y disfrútenla.

 

 

 

 

 

 

L’enfant de la République

L’enfant de la République es el último cortometraje de Jacques Burtin, compositor, cineasta e intérprete de Kora francés, afincado desde hace algunos años en Getxo.

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Jacques Burtin. París, 1955

 

 

La película, de 23 minutos de duración, ha sido rodada en el formato 16×9, en alta definición, con sonido Dolby estéreo y seleccionada para la 57ª Edición del Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (ZINEBI), dentro de la Sección Infoeuskadi/Infospain (fuera de concurso).

Las proyecciones tendrán lugar en versión original francesa con subtítulos en español y en inglés, en las siguientes fechas y salas:

  • El jueves 19 de noviembre a las 17:30, en el Auditorio de Azkuna Zentroa (AlhóndigaBilbao)
  • El viernes 20 de noviembre a las 16:00, en Fnac-Bilbao.

 

Jacques Burtin ha escrito también la música para la película que se materializa en temas para viola sola o violoncello solo. Los intérpretes son Sophie Faramin, al violoncello y el prestigioso Michel Michalakakos, a la viola. Con este último intérprete, Burtin ha grabado dos discos: Méditation Kora et Alto y Le Chant de la forêt.

Las piezas que interpretan ambos instrumentistas son L’Ermite (“El Ermitaño”) y Three Rooms (“Tres habitaciones”), para viola y Les réponses du désert (“Las respuestas del desierto”), para violoncello.

En este enlace podemos disfrutar de Three Rooms:

 

 

La película fue rodada en España (Getxo, Zaragoza, Cantabria); Francia (principalmente Paris y Bretaña) y Estados Unidos (Yosemite, Flagg Ranch, Craters of the Moon, Monterey). La Plaza de la República de París, que tanto estamos viendo en la triste actualidad, es uno de los personajes del film pero en otro contexto…

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Esta es la sinopsis:
Tras la desaparición de su padre, un hombre encuentra en un armario una caja con películas de 8 mm. Un niño aparece en ellas. Siempre lleva un misterioso maletín. ¿Quien es ese niño? ¿Que hay en el maletín?

 

L’Enfant de la République es la sexagésima tercera película de Jacques Burtin y en palabras de su autor, “puede ser considerada – dependiendo del punto de vista del espectador – como una ficción, una película autobiográfica o un poema cinematográfico”.

 

Para más información sobre el recorrido como director de Burtin, se puede visitar su página web en este enlace:

http://www.jacquesburtin.com

 

Disfruten, también, de la música en el cine.

 

 

 

 

El viaje del sonido – Soinuaren Bidaia

El próximo sábado 14 de noviembre a las 20:00 hs, Alberto Urretxo, trombón solista de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, presentará su disco Soinuaren bidaia.

 

PORTADA

 

En el acto podremos escuchar algunas de las piezas que conforman el trabajo, que ha llevado a cabo con la colaboración de excelentes instrumentistas. Además, se presentará el cortometraje Serenata de Polentzi, en el que la música, la danza y el teatro, inspiran la creatividad de Polentzi García. Todo ello tendrá lugar en la Casa de Cultura de Sopelana, Kurtzio Kultur Etxea, en el marco del Ciclo de Música de Otoño Musikaldia 2015.

Toda la información del evento se puede encontrar en este enlace:

PROGRAMA

 

Músico curioso y de múltiples intereses, Alberto Urretxo hace del trombón un medio para el encuentro. Este disco representa, en una suerte de banda sonora, la reunión de varias de las inclinaciones y empeños de un instrumentista, por naturaleza inquieto, que se puso a caminar desde muy joven por el sendero de la música y condujo sus pasos hacia la búsqueda permanente de respuestas, guiado por la amistad, la experimentación, la interacción profesional y el amor. Todos estos afanes y valores están presentes en los sonidos de este documento que, ofreciendo variedad estilística, calidad sonora y buen gusto, busca despertar la curiosidad y encender la pasión por la música en cualquier persona que quiera prestarle sus oídos atentos.

Los arreglos son excelentes y en este periplo musical Urretxo viaja al pasado, explora el presente, cruza el Atlántico y se regocija en los paisajes sonoros de su tierra. Las postales de sus viajes nos envían recuerdos de Tartini, Bartók, Persichetti, Bozza, Debussy, Zabala, Piazzola o Castérède.

El disco es cálido y brillante en la elección tímbrica –todos los instrumentos de cuerda con arco, el piano y el txistu, acompañan al trombón-; pero es también estimulante y evocador en la selección de las piezas y rebosante en la invitación a sentir. Su significativo título, Soinuaren bidaia, supone la metáfora de un proceso vital paralelo al discurrir de la música.

Que ésta nos acompañe siempre a lo largo del camino. Sumérjanse en la escucha y disfruten.

 

 

 

Hecho en América

Esta semana, la Orquesta Sinfónica de Bilbao, el violinista Paul Huang y el director Carlos Miguel Prieto, nos invitan a disfrutar del colorido musical concebido al otro lado del Atlántico,

El viernes día 6, a las 18:00 hs y en la Sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

 
El festín empezará con el Danzón nº 2 de Arturo Márquez.

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Arturo Márquez (Álamos, México, 1950)

La obra es una composición para orquesta cargada de colores y plena de pasión. En ella encontramos dos de los amores del compositor: su hija Lily, a quien la obra está dedicada, y la ciudad de Veracruz, de la que Márquez declara que se enamoró en 1990, precisamente a través del danzón, baile de salón que los veracruzanos practican con devoción y que vivió su edad de oro en la década de 1940, como derivado del original cubano.

Músico curioso y polifacético, Márquez toca el trombón, la tuba, el piano y el violín y sus primeras lecciones llegaron, como él mismo declara, a través de la escucha de “valses, chotises y polkas que interpretaba el cuarteto de mi padre, violinista, mariachi y carpintero”, en el que también participaba su abuelo.

Esta deliciosa pieza sinfónica, una de las más programadas del repertorio mexicano por las orquestas de todo el mundo, sintetiza con eficacia y elegancia lo mejor de dos mundos sonoros: el de la tradición popular y el de la creación académica. Es fresca y artesana; espontánea y cincelada. Una paradoja para saborear, con especial deleite en los solos: de clarinete, oboe, piano, violín, trompeta…

En este enlace, se puede escuchar la versión de Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Simón Bolívar:

https://www.youtube.com/watch?v=PA7vEIj6Lzk

La velada seguirá con el Concierto para violín y orquesta Op 14 de Samuel Barber.

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Samuel Barber (West Chester, Pensilvania, 1910 – Nueva York, 1981)

En la mayoría de los conciertos para violín, la sensibilidad y el virtuosismo encuentran un equilibrio perfecto, que hace que nuestros oídos pivoten entre la emotividad y la admiración hacia el intérprete. En el Concierto de Barber, lirismo y acrobacia están claramente separados. El origen de esta desproporción parece hallarse en el hecho de que la obra proviene del encargo de un hombre de negocios norteamericano (ya se sabe, las consecuencias del mecenazgo), con vistas a que fuera estrenada por su hijo adoptivo, un joven prodigio que al leer los dos primeros movimientos, con su gran carga sensible, concluyó que no eran satisfactorios para el lucimiento de sus habilidades. Barber prometió compensar esta ausencia de espectáculo en la escritura del tercer movimiento y lo hizo de tal modo que el joven intérprete decidió que el concierto era intocable: el sonido se había convertido en pirueta.

Para disfrutar de la versión de Gil Saham y la BBC Symphony Orchestra, dirigidos por David Robertson, podemos asomarnos a un “Prom” en el Royal Albert Hall de Londres, lo cual es siempre un placer:

https://www.youtube.com/watch?v=KHZE_yh2ucY

Y tras invitarnos a escuchar con los pies y a envolvernos en poesía, el programa nos acercará a la tragedia histórica, a través de la Suite de La noche de los Mayas de Silvestre Revueltas.

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Silvestre Revueltas (Santiago Papasquiaro, México, 1899 – México DF, 1940)

Esta música fue concebida como banda sonora de la película del mismo nombre que su compatriota, el cineasta Chano Urueta, realizó en 1939. La versión que se nos ofrece es un arreglo realizado en 1960 por José Ives Limantour, también director de orquesta, que fue titular de la entonces llamada Orquesta Municipal de Bilbao, entre 1953 y 1957. Con una técnica orquestal efectista y de alta calidad, se persigue la escenificación en la sala de conciertos de un ritual maya que requiere la participación de un número inusual de percusionistas en una orquesta sinfónica, dando como resultado una música de corte paisajista, que ilustra ricamente escenas folclóricas y evoca el pasado prehispánico. Lo étnico atrae y lo primitivo zarandea nuestros oídos en la narración de una trágica historia de amores imposibles, cuyas consecuencias se enmarañan en el vigor insondable de la selva.

La suite se balancea entre la emoción, el dramatismo descriptivo y el espectáculo sonoro y en este enlace, podemos escuchar el primer movimiento, que evoca la grandeza de los paisajes precolombinos y la majestad del pueblo indígena. La interpretación es de la Orquesta de París, dirigida por la joven directora Alondra de la Parra. Sí, han leído bien: directora.

Más información del concierto en este enlace:

https://www.bilbaorkestra.eus/esp/concierto.php?id=666

Déjense cautivar por el color de la música transoceánica y disfruten.

 

 

Andrés Isasi. En obligado y grato recuerdo

 

“Debo admitir que no había oído hablar de Andrés Isasi y de verdad, lo siento”. Esta confesión la hizo el musicólogo y crítico inglés John France, en 2004.

 

Andrés Isasi Linares nació en Bilbao el 28 de Octubre de 1890 y falleció en Getxo el 6 de Abril de 1940. Había quedado huérfano de madre a los cuatro años y de padre a los doce y fue su abuelo quien le facilitó el contacto con la música y alentó su inclinación, primero en su Bilbao natal, donde se inició con Unceta y, más tarde, organizando con mucho afán los estudios de su nieto en Berlín, adonde se trasladó en octubre de 1909, para recibir clases del célebre compositor Engelbert Humperdinck, de quien acabó siendo discípulo predilecto.

Isasi, 1908

Andrés Isasi en Bilbao, en 1908

Este es un hecho que lo aleja de otros compositores vascos contemporáneos, como Guridi, Usandizaga o Donostia, que tenían su meta y su ilusión puestas en la formación que les ofrecía París. Son entrañables las cartas que el abuelo del compositor escribía a Humperdinck, llenas de cariño y responsabilidad hacia los progresos del estudiante:

“Muy respetable señor y Maestro,

Mi nieto Andrés de Ysasi me entera de la amable acogida que se ha servido V. dispensarle y de las muchas atenciones con que le distingue. Excuso decirle lo muy agradecido que estoy a sus finas bondades para con mi nieto y ruego a V. acepte la expresión de mi sincero reconocimiento. Mucho he de agradecer a V. que, con toda reserva, se sirva decirme si ve en mi nieto buenas disposiciones para los estudios a que se dedica bajo la acertada e irremplazable dirección de V., es decir, si opina V. que, con aplicación y constancia llegará a ser un buen cultivador del Divino Arte, del que es V. sobresaliente figura…

Con este motivo y reiterando a V. mi más vivo agradecimiento, quedo a sus órdenes atento s.s.q.b.s.m.

Andrés de Ysasi”

 

Músico precoz, desde su niñez asistía a los conciertos privados que se celebraban en casa de su abuelo, en la calle Bidebarrieta de Bilbao, en los que también participaba como pianista. Hizo su debut en la escena pública, como intérprete y compositor en abril de 1908, en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, revelando talento natural, abundancia de ideas y habilidad para elaborarlas.

Su lenguaje es lirico en lo melódico, en ocasiones tenso en la armonización y de una orquestación rica y brillante, influenciada en parte por compositores como Richard Strauss, a quien tanto admiraba el bilbaíno. El resultado es un discurso expresionista, coloreado en las armonías y los timbres y de carácter hiperromántico. Pero la significación de su obra hay que buscarla en el interior del músico. Todo emana de su naturaleza sensible y de sus múltiples intereses e inclinaciones y, como escribía el también compositor y musicólogo Rogelio del Villar, en 1927, “Isasi no busca fuera de él los asuntos para sus composiciones. Convirtiéndose de espectador en actor, comenta musicalmente los sucesos de su vida, o bien las impresiones que ha recibido ante las bellezas naturales”.  Por ello, hay que tener en cuenta lo que varias veces dejó dicho Isasi: que la música no es el divino arte, sino “el arte más humano”.

A su vuelta de Alemania, la crítica periodística le recibió como “este gran poeta que lleva al pentagrama todos sus sueños, todas sus juveniles fantasías, el sentimentalismo en que se consumen todas las inquietudes de su alma”.

En este enlace, se puede escuchar su Segunda Sinfonía, inspirada, hermosa y bien construida. Fue estrenada en Madrid en 1918, bajo la dirección de Enrique Fernández Arbós. Esta es la versión de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Juanjo Mena:

 

Su talento lírico se reveló en la música y en la poesía, pero también en sus reflexiones. En 1911, teniendo entre manos el proyecto de Lekobide. Tríptico legendario de cuadros líricos vascos, con libreto de Emiliano de Arriaga, escribió al libretista lo siguiente:

“En la obra hay un personaje que me interesa mucho: es Usune (…) La obra empieza con el tema de amor. Es lo más lógico: todo comienza así; nosotros mismos antes de ser nada, fuimos amor. Estoy verdaderamente entusiasmado de Usune. Para mí, es la figura más interesante del drama. Así la trato también con tanto cariño”.

La personalidad artística de Isasi brilla singular, casi indómita, en el panorama de la composición y aun manifestando un temperamento hipersensible, curioso por todo lo que le rodeaba e interesado en múltiples manifestaciones artísticas (incluida la fotografía, en la que también destacó usando la técnica de goma bicromatada), su falta de exhibicionismo, su austeridad, su rica vida interior y su espíritu contemplativo, probablemente influyeron en su progresiva desconexión de la vida musical de su momento y en su poca presencia en las programaciones en los años posteriores a su muerte, a pesar de su buen hacer. Este hombre que, al decir de sus allegados, quería “andar de puntillas por la vida”, manifestó siempre una modestia que no hace sino reforzar su valor (no hacía uso del título de Marqués de Barambio, que había heredado de su abuelo). En este sentido, es ilustrativa una crítica de 1925, tras el estreno de una obra de Isasi en la Sociedad Filarmónica de Bilbao; en ella se dice lo siguiente:

“Al final, el entusiasmo del público se desbordó en una estruendosa ovación. El señor Marsick (el director de la orquesta) quiso presentar al público al señor Isasi, pero el autor, encerrado en su habitual modestia, no apareció por ninguna parte, recibiendo la orquesta y su director los aplausos a los que se habían hecho acreedores por su notable labor”.

En palabras de John France, “Isasi, nunca necesitado de dinero, pudo aceptar el hecho de que el destino no se movía en su dirección y murió, virtualmente olvidado, en Algorta en 1940”.

Otros rasgos de su carácter fueron la vehemencia, la nobleza, el fino sentido del humor y la elegancia. De lo primero, da cuenta el hecho de que en los inicios de la Orquesta de Bilbao, los ensayos estaban vedados al público, pero el tesón de Isasi le llevaba, al parecer, a colarse en los que podía, acompañado de su hijo. De las otras cualidades, da fe el texto que escribió en una postal dirigida a su maestro Humperdinck, en cuyo reverso podía verse la imagen de cuatro mujeres jóvenes en el palco de una plaza de toros, tres de las cuales eran poco agraciadas:

“Queridísimo maestro: como no he trabajado mucho sobre las variaciones, no iré el jueves (je n´irai pas le jeudi) pero, en cambio, ahí le mando a Ud. algo de Bilbao: el palco presidencial de una corrida de toros ocupado por cuatro presidentas hermosas, que el diablo de fotógrafo ha convertido en otras tantas calamidades.

¡Hasta el lunes! Suyo affmo.

And. Ysasi”

 

Amante del campo, Isasi afirmaba con vehemencia que “la naturaleza es una fuente abundante de música, incluso cuando duerme”. Las flores y los pájaros le atraían de forma especial y conocía, al parecer, tanto los de su propio jardín, como los de las casas vecinas que, según recuerdos de quienes fueron sus amigos, podía distinguir aun tratándose de aves de la misma especie.

Al margen del posible romanticismo de estas afirmaciones, como reseñaba José Luis García del Busto, “Isasi, en el colmo de su originalidad, abordó un Tratado de Ornitofonía que se nos aparece hoy como un curioso contrapunto hispano de las profundas investigaciones de Messiaen acerca del valor musical del canto de los pájaros”

Isasi y Ñandú

Isasi y su querido Ñandú

 

Y de su entorno natural, el mar le fascinaba. Podía oírlo, verlo y aspirar su perfume húmedo y salado desde la terraza de su casa o en los largos paseos por los acantilados de Getxo. Le inspiró sonidos y poemas:

La tarde va muriendo,

soñando va mi barca

un sueño de navíos.

El mar… Las velas blancas…

 

 

Hace unos meses, también recordábamos al compositor en este cuaderno virtual. En este enlace podemos leer y escuchar lo que entonces contábamos:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/04/06/andres-isasi/

 

Entre lo escasamente que se ha recordado este año 2015 a Andrés Isasi, teniendo en cuenta que era un doble aniversario: 75 del fallecimiento y 125 de su nacimiento, cabe destacar que la sociedad Filarmónica de Bilbao y el Cuarteto Isasi, rinden homenaje estos días al compositor. En este enlace podemos leer más sobre su importante obra de cámara para cuarteto:

http://www.euskonews.com/0701zbk/gaia70102es.html

 

Además, el próximo domingo 15 de Noviembre, en la Sala Cúpula del Teatro Campos  y enmarcado en el Festival Zinebi, se proyectará un cortometraje sobre Isasi:

Cortometraje Andrés Isasi

 

En 2010, se editó el libro Andrés Isasi y su entorno, del recientemente fallecido Ramón Rodamilans (Bilbao: Mínima).

 

Siendo persona de talento, inquietud, sensibilidad y espíritu perfeccionista, es probable que, sin manifestarlo públicamente, sufriera por el olvido de sus contemporáneos; aún sin necesitar expresamente su reconocimiento. Humana paradoja que Isasi expresó muy bien, en forma de poema, del que recogemos solo algunos versos:

Abrí la ventana y dije:

– Corazón, ¡sal a volar!

Campanas hay en el aire

que te llaman al pasar.

Corazón, ¡cómo te añoro

ahora que quiero llorar!

¿Por qué te abrí la ventana

si yo te enseñé a volar?

 

Finalizado 2015, ¿podrán los musicólogos, los directores, los instrumentistas, los melómanos, los programadores… decir que conocen y disfrutan la música de Isasi? Chi lo sa… (que rima con Ojalá).

 

 

 

La música de cerca. Ciclo BOS-Museo de Bellas Artes 2015-2016

 

Un año más, la Orquesta Sinfónica y el Museo de Bellas Artes de Bilbao hacen su aportación al otoño musical bilbaíno. Para ello se pone en marcha el VIII Ciclo de conferencias La música de cerca.

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A lo largo de la historia, muchos creadores han puesto imágenes a la música de tal manera que, a través de la pintura o la escultura, se ha pretendido perpetuar en el tiempo lo que por naturaleza es efímero y siempre presente. No podemos atraparla con las manos ni con los ojos, pero muchos han estado cerca de pintarla o esculpirla, contribuyendo al deleite del feliz acontecimiento sonoro, que necesita del tiempo para existir.

Esta temporada, el ciclo de conferencias lleva por título La música en imágenes. Los sonidos del Museo y es una invitación a escuchar las representaciones visuales de una música que se llena de colores y que son mostradas al espectador, en el afán de hacernos visible aquello que podemos disfrutar con los ojos cerrados. Música que se ve. Artes plásticas que suenan.

 

Es una cita para seis tardes de miércoles, a partir del 28 de Octubre. Una información más detallada, se puede consultar a través de este enlace:

BOS. LA MÚSICA DE CERCA 2015

Disfruten de un Otoño repleto de colores y de música. Tan cerca.