Un siglo de banda sonora ciudadana

La Orquesta Sinfónica de Bilbao cumplirá el próximo 8 de marzo su primer siglo de vida y abre esta ‘temporada centenaria’ con un programa-homenaje a los frutos musicales de la tierra. Cuatro compositores nacidos o educados musicalmente en Bilbao y Bizkaia son los protagonistas de este concierto de apertura, que podremos disfrutar los próximos 30 de setiembre y 1 de octubre a las 19:30 en el Auditorio del Palacio Euskalduna.

En el Bilbao efervescente de finales del XIX, nació Andrés Isasi.

Andrés Isasi (Bilbao, 1890-Getxo, 1940)

Había quedado huérfano de madre a los cuatro años y de padre a los doce y, viviendo ya con su abuelo, asistía a los conciertos privados -relativamente comunes en muchas casas burguesas de aquel Bilbao inquieto y melómano- que se celebraban con asiduidad en su hogar de Bidebarrieta y en los que el jovencísimo talento participaba también como pianista. Pero el abuelo no solo facilitó su contacto con la música, sino que alentó su inclinación organizando con mucho afán los posteriores estudios en Berlín, adonde el incipiente compositor se trasladó en octubre de 1909 para recibir clases de Engelbert Humperdinck, de quien acabó siendo discípulo predilecto.

Al inicio de la Gran Guerra Isasi regresó a Bilbao, entonces ciudad próspera, poderosa y orgullosa de su fortaleza. La crítica le recibió como “este gran poeta que lleva al pentagrama todos sus sueños, todas sus juveniles fantasías, el sentimentalismo en que se consumen todas las inquietudes de su alma”.

Esta temporada el telón orquestal bilbaíno se abre con El oráculo, poema sinfónico escrito en 1913 en Berlín y estrenado en esa ciudad, probablemente en junio o julio de aquel mismo año. Las noticias no son certeras pero el diario bilbaino El Nervión publicó el 20 de junio de 1913 que “según noticias recibidas en Bilbao, este joven y queridísimo paisano nuestro que reside ahora en Charlottenburg ha terminado un nuevo poema sinfónico, ‘El oráculo’, que ha merecido elogios de reputados maestros alemanes y que pronto será interpretado por una orquesta de fama mundial”. Su estreno entre nosotros tuvo que esperar hasta el 29 de febrero de 1996, cuando la Orquesta Sinfónica de Bilbao, bajo la dirección de Juanjo Mena, interpretó esta obra por primera vez en el Teatro Ayala.

En este enlace podemos escucharla versión de la Orquesta de Euskadi, dirigida por Enrique García Asensio:

El precoz -y tempranamente malogrado- Juan Crisóstomo Arriaga encontró buenas condiciones iniciales para cultivar su talento en su entorno doméstico.

Juan Crisóstomo Arriaga (Bilbao, 1806-París, 1826)

Su padre, que había sido organista durante algún tiempo, y uno de sus hermanos mayores que tocaba el violín y la guitarra con habilidad, le enseñaron las primeras nociones de lenguaje musical y violín a las que pronto se sumó el refuerzo educativo de algún profesional. Pero el estímulo mayor para un adolescente que había nacido músico, era frecuentar los salones bilbainos donde la música se situaba en el centro de las reuniones sociales. Sin embargo, enseguida fueron todos conscientes de que la ciudad se quedaba pequeña para el genio de Arriaga. Con apenas quince años, salió hacia París el 26 de setiembre de  1821 y el 13 de octubre ya tenía la residencia francesa.

Entre las composiciones que Arriaga concibió en París está Herminie, una escena lírico-dramática en un acto y dos cuadros para soprano y orquesta y se piensa que fue compuesta en 1825, siendo su penúltima obra. El libreto era del francés Vinaty y estaba basado en un episodio de la Jerusalén liberada de Torquato Tasso.

Es probable, aunque no seguro, que Herminie fuera estrenada en París. De lo que hay certeza es de que se representó en el Teatro Gayarre de Bilbao el 27 de enero de 1888 -conmemorando el 82 aniversario del nacimiento del compositor-, como muestra del clamor melómano bilbaino que logró sacar a la luz al personaje y sus partituras. La Orquesta de Bilbao la interpretó, junto al coro de la Sociedad Coral, el 26 de enero de 1956 en la sala de la Sociedad Filarmónica. Conchita Balparda fue la soprano solista y Jose Yves Limantour el director.

En este enlace se puede escuchar la versión de Paul Dombrecht al frente de Il Fondamento y la soprano Violet Serena Noorduyn:

Y en este inicio de temporada tendrá lugar también el estreno absoluto de Utopías de Isabel Urrutia, composición dedicada a la BOS “en la celebración de su centenario” y que cuenta con el apoyo del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.

Isabel Urrutia (Algorta, 1967)

Isabel Urrutia es una de las principales compositoras de su generación en el paisaje de la música contemporánea internacional. El estilo de escritura de sus obras se caracteriza por el desarrollo de la polifonía de timbres y de dinámicas, poniendo en valor muchas veces elementos del folklore de distintos países, con especial apego al folklore vasco. Su infatigable inquietud creativa le ha llevado en los últimos años al alumbramiento de World Timbres Mixture, una nueva “paleta sonora” para componer música.

El pasado 28 de agosto, Bego Yebra y yo tuvimos el placer de entrevistarle en La galería de Radio Euskadi. La entrevista puede escucharse aquí:

https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/la-galeria/audios/detalle/8292097/la-galeria-20202021-28082021/

En lo que se refiere a Utopías, y en palabras de la compositora, “el tratamiento espacial de la música fue el punto de partida en la composición de la obra”. Esto se pone de manifiesto en el empeño de Urrutia por abarcar todas las dimensiones del espacio sonoro y por tener en consideración la altura de los sonidos, la profundidad, los planos y las texturas, las densidades y los colores -rotundos o difuminados, absolutos o entreverados-, junto a las masas  cambiantes y una métrica rica y estimulante.

En Utopías se da una especial relevancia a la cualidad tímbrica en todas las familias de la comunidad orquestal. Con esta intención se incluyen instrumentos menos habituales en las plantillas estándar, de manera que se aumenta el colorido y se amplía el espacio sonoro.

Y el programa de este primer concierto de temporada incluye a otro grande, Jesús Guridi, que ostenta el récord de ‘compositor vasco más interpretado por la BOS’, hasta el momento.

Jesús Guridi (Vitoria-Gasteiz, 1886 – Madrid, 1961)

Gran armonizador y elegante orquestador, en Guridi se unen el talento innato y un dilatado oficio. El talento pudo haber llegado por herencia genética de una rica saga familiar: el maestro Ledesma fue su bisabuelo; sus abuelos, organistas; su madre y su abuela, profesoras de piano y su padre, violinista. El oficio fue desplegado con ahínco en sus diversas facetas como músico: organista, pianista, compositor, director de coro, improvisador, didacta… un abrumador desarrollo profesional que inunda su catálogo y llena nuestros oídos de placer y admiración.

A este aprendizaje contribuyó el mecenazgo privado de un grupo de melómanos -la familia se había instalado en Bilbao en 1899- que, atisbando en Guridi “una inspiración llena de promesas”, puso los medios para que ampliara estudios en París, Bélgica y Colonia y retornara a Bilbao como músico “joven y eminente”.

Guridi compuso sus Cuadros vascos para coro y orquesta en una fecha incierta antes de 1922. La Orquesta y la Sociedad Coral de Bilbao, bajo la dirección de Vladimir Golschmann, estrenaron la obra en el teatro Buenos Aires en el marco de las Fiestas de Bilbao, el 23 de agosto de 1931.

En estos cuadros se hacen patentes algunas cualidades de su estilo, como la impecable armonización y la poderosa y atractiva instrumentación A ellas se suma, sugerente y efectista, su inclinación hacia el folklore vasco que, gracias a su pluma, ha sido conocido y admirado fuera de nuestras fronteras.

La obra, inspirada en la tradición marinera vasca, está vertebrada por un guion que sitúa las imágenes sonoras en el puerto y la playa de Ondarroa, colocando el patio de butacas al borde del mar.

Una música emocionante y extraordinaria que cierra este programa conmemorativo del primer centenario de la Orquesta. Podemos escuchar aquí la versión de la Orquesta de Euskadi, dirigida por Miguel Ángel Gómez Martínez:

Larga vida a la BOS y que sigamos disfrutando del prodigio de la música en vivo.

Claudio Abbado. In memoriam

Mañana, 26 de junio, Claudio Abbado habría cumplido 88 años. Para recordar su talento musical y su perfil humanista, dedicaremos el espacio los colores de la música de La galería de Radio Euskadi a recordar su entrañable figura. A partir de las 21:30.



CLAUDIO ABBADO
Milán, 26 de junio de 1933 – Bolonia, 20 de enero de 2014

Fue un excepcional director de orquesta y -atípico pero sublime- hombre discreto y amable. En su primer día de trabajo al frente de la Filarmónica de Berlín, sucediendo a Herbert von Karajan, se presentó ante la nutrida orquesta de este modo:

“Soy Claudio, para todos. ¡Sin títulos!”

Curiosamente, este saludo causó algunas resistencias iniciales entre los instrumentistas.

Abbado fue también director invitado permanente de la Filarmónica de Viena y fundador de la Joven Orquesta de la Comunidad Europea en 1978. Ocho años más tarde fundó la Joven Orquesta Gustav Mahler con el principal objetivo de promocionar nuevas generaciones de músicos. Y así fue. La orquesta es considerada una especie de fábrica de talentos, pues de ella han ido saliendo grandes instrumentistas en estas décadas.

A esos empeños seguirían en 1997 la Orquesta de Cámara Mahler que serviría de base para la fundación de la Orquesta del Festival de Lucerna en 2003.


Claudio Abbado dirigiendo la Orquesta del Festival de Lucerna en 2007

Antes había dirigido la Orquesta del Teatro alla Scala de Milán, la Orquesta Sinfónica de Londres, la de la Ópera del Estado de Viena…

Su capacidad para despertar en estas orquestas el máximo rendimiento provendría de esa inefable fuerza interior que poseía Abbado y de su íntima relación con la música:

“Lo más importante es el amor por la música, el entusiasmo por ella”

Fue pionero en llevar la música instrumental “clásica” allí donde no había llegado aún y en los años sesenta se dedicó a dar conciertos en barrios marginales y en fábricas con el gran pianista Maurizio Pollini y con el compositor Luigi Nono. Con ellos realizó innumerables conciertos para obreros y campesinos, a menudo en áreas culturales muy pobres.





Claudio Abbado y Maurizio Pollini antes de un concierto con la Filarmónica de Berlín en 2008

“La cultura es un bien común de la sociedad, tan vital como el agua”, declaró hace algún tiempo en la TV italiana, cuando en su país se discutían devastadores recortes a la financiación estatal de la cultura. Y agregó que “los teatros, bibliotecas, museos y cines son como múltiples pequeños acueductos”.

Cuando las instituciones políticas culpaban a la crisis de los recortes presupuestarios en cultura, Claudio Abbado dijo esto:

“La cultura engendra riqueza económica y no al revés”

Apasionado por la botánica, Abbado decía:

“Cuando trabajo o estudio demasiado en casa, me refugio después entre mis flores para pensar en la música”.

También le gustaba navegar en su barco por Cerdeña y, cómo no, escuchar a otros:

“Siempre se aprende”. En la música como en la vida hay que escucharse”.

Uno de sus refugios predilectos estaba en la costa occidental de Cerdeña, entre las playas de Bombarde y Lazzaretto, donde Abbado cultivaba un jardín exuberante e idílico. “Si mi padre no hubiese sido músico, con toda seguridad habría sido jardinero”, decía su hija Alessandra.

Gran amante de la naturaleza, Abbado emprendió primero una labor de limpieza del terreno, que había sido utilizado hasta aquel momento como vertedero ilegal. Después, hizo plantar nueve mil árboles de matorral mediterráneo y modificó la calificación del suelo para impedir que fuera urbanizable.

Ahora, el terreno se encentra incluido como zona protegida dentro del Parque Natural Regional de Porto Conte. El sueño del director era que este entorno se convirtiera en un laboratorio de investigación naturalista (sobre todo botánica) y de programas de carácter ecológico al aire libre abiertos también a los institutos.

Abbado, inteligente y prudente -dos veces inteligente-, no dejó que los muchos honores recibidos en su carrera empañaran su cordura. Humilde y grande. O sea, un verdadero Maestro.

En el enlace de abajo se puede escuchar una de las últimas  interpretaciones de Abbado de la Segunda Sinfonía de Mahler, Resurrección. Van, por ambos maestros, estas palabras tan queridas del compositor y contenidas en la partitura: “Moriré para vivir”.

http://www.youtube.com/watch?v=cIkCcJIqUeI

Por su parte, Abbado decía:

“No acepto límites y siempre estoy en busca de lo nuevo. Cuando uno cree saberlo todo, la vida se acabó”.

Gracias eternas, Maestro y ¡larga vida a la Música!

Concierto del Cuarteto Meraki en Getxo

El próximo viernes día 23, en el Auditorio de la Escuela de Música ‘Andrés Isasi’ de Getxo, podremos disfrutar de una velada musical muy apropiada a la Primavera, ya que un joven cuarteto, rebosante de talento y ganas, nos propone un programa poderoso y atractivo: el Cuarteto en Fa Mayor, Opus 18 nº 1 de Beethoven y el Cuarteto en la menor, Opus 51 nº 2 de Brahms.

Cuarteto Meraki

Estos jóvenes intérpretes, estudiantes en el Centro Superior de Música del País Vasco ‘Musikene’, se presentan así:

Meraki, el nombre de nuestro cuarteto, proviene del griego y significa “poner el alma y el corazón en cada cosa que haces”. Este es nuestro objetivo a la hora de hacer música juntos.”

Próximamente, participarán en el concurso internacional de música de cámara “Antón García Abril” -recientemente fallecido- y quieren rodar el programa y, según sus palabras, “seguir creciendo como grupo y mostrar nuestro trabajo al público”. Pues allí estaremos, apoyándoles y disfrutando de una sesión de buena música.

El concierto dará comienzo a las 19:00 y es de acceso gratuito. Toda la información en este enlace:

https://www.getxo.eus/es/servicios/detalle-evento/9031

Chopin. Un poeta en Primavera

Hoy, Día mundial de la poesía es coherente recordar a un irrepetible poeta del sonido, Fryderyk Franciszek Chopin, que nació en el mes de marzo de 1810. Podemos ver su imagen en el retrato que Maria Wodzińska le hizo en 1836.

Fryderyk Chopin

Zelazowa Wola, Varsovia, 1 de marzo de 1810 – París, 17 de octubre de 1849

Ayer dedicamos los colores de la música de La Galería de Radio Euskadi a hacer una semblanza de este compositor. Se puede escuchar en este enlace:

https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/la-galeria/detalle/7924472/frederic-chopin-intenso-profundo-hermoso

En solo dos pinceladas, se puede decir que fue uno de los primeros renovadores del lenguaje pianístico y quien dio a este instrumento una voz llena de colores armónicos, posibilidades sonoras  y matices hasta entonces insospechados.

Nació en Polonia y llegó a París procedente de Viena, cuyo público resultó demasiado ruidoso para un pianista-compositor poético y algo retraído.

París lo sedujo y él hechizó a París. Hijo de una época llena de contrastes (en la que Espronceda hablaba de bergantines y piratas, de vientos que gimen y olas de plata y azul mientras que Bécquer evocaba arpas olvidadas en rincones oscuros y pájaros que duermen en las ramas), Chopin supo interesar a editores, poetas, pintores, compositores nacionalistas, al público inglés sumido en la era victoriana y a la alta burguesía parisina que jugaba  a la bohemia. En su círculo de amigos encontramos a Delacroix que le hizo este excelente retrato.

Fryderyk Chopin. Oleo de Eugene Delacroix, 1838 (Museo de Louvre, Paris)

Contemporáneo del imaginativo Dickens, del existencialista Kierkegaard de los geniales Verdi, Wagner y Liszt o del aventurero Livingstone, Chopin pertenece a un siglo que alumbra avances como el ferrocarril, el uso médico del cloroformo o los primeros estudios de psicología patológica.

Y aunque su imaginación sonora se volcó fundamentalmente en los colores del piano, el violoncello fue también un instrumento sugerente para él. En el siguiente video la hipersensible y exquisita María Joao Pires nos ofrece sus comentarios sobre esto:

http://www.youtube.com/watch?v=DBM4QFCH1PA&feature=player_embedded

Escribió numerosas piezas con nombres evocadores: mazurkasnocturnosvalsespolonesaspreludiosscherzosbaladas… Pero todas son fruto de un pensamiento musical muy particular y fueron escritas para el salón burgués en el que reinaba el piano.

Último piano de Frederick Chopin, construido en 1848 por J. Pleyel. 

En él tocó y compuso durante los años 1848 y 1849

Sus valses, por ejemplo, no se escribieron para la pista de baile y son de tal refinamiento que, en palabras de Schumann, “si hubiesen sido concebidos para ser bailados, la dama de menor alcurnia habría de ser condesa”. En el siguiente enlace podemos escuchar la ampliación expresiva de Alice Sara Ott:

http://www.youtube.com/watch?v=GfqqjlIqpt8&feature=player_embedded

Y en el siguiente enlace podemos ver y escuchar al sin par Vladimir Horowitz, interpretando una pieza que suena a literatura poética, la Balada en sol menor que, con una deliciosa capacidad retórica permite, milagrosamente, avanzar al discurso, en una narración vigorosa y lírica al mismo tiempo. Sin duda, el pensamiento sonoro de Chopin está repleto de sofisticación e inteligencia.

http://www.youtube.com/watch?v=18620H_z8Uk

Sus últimos días fueron dolorosos y amargos y su vida breve, pero lo suficientemente fructífera para dejarnos tantos colores y tanta poesía sonora.

Chopin en Londres en 1849

Como tantos poetas, de los sonidos y de las palabras, está enterrado en el cementerio parisino de Père Lachaise. Su corazón, siguiendo su voluntad, volvió a Polonia.

Gracias eternas.

Veinte años de Musika-Música

El Festival Musika-Música, que cada año se celebra en Bilbao el primer fin de semana de marzo, cumple veinte años.

En esta edición el centro de gravedad será la ciudad de Viena, extraordinaria como polo de atracción de compositores e instrumentistas a lo largo de un buen puñado de décadas y como núcleo de vanguardia y producción de novedades musicales.

Cartel de Elena Odriozola

En esta ocasión, inevitablemente distinta, se ha ampliado el número de espacios para acoger al público y el esplendor musical de Viena llenará cuatro escenarios de la ciudad: el Palacio Euskalduna, Azkuna Zentroa, la Sociedad Filarmónica de Bilbao y Bilbao Aretoa, el paraninfo que la Universidad del País Vasco tiene en Abandoibarra.

En una “ciudad de ensueños”, epicentro de la música, desarrollaron sus carreras Mozart, Beethoven, Schubert, Strauss, Brahms, Mahler, Schönberg y tantos otros cuyas partituras disfrutaremos los próximos 5, 6 y 7 de marzo en Bilbao.

Las entradas se pondrán a la venta el próximo miércoles día 24.

Toda la información sobre programas e intérpretes en este enlace:

https://www.bilbao700.eus/musika-musica/2021/

Como preludio al Festival, los próximos días 24 de febrero y 3 de marzo, tendré el placer de hablar sobre el fabuloso catálogo de obras maestras que surgieron de las entrañas de Viena, gracias al talento de muchos grandes compositores. La cita es en el auditorio de la Escuela de Música ‘Andrés Isasi’ de Getxo. Toda la información en este enlace:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2021/02/17/viena-y-la-musica/

En este enlace se puede escuchar el audio de “los colores de la música” en La Galería de Radio Euskadi, que dedicamos a Viena (1ª parte):

https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/la-galeria/audios/detalle/7870219/audio-musika-musica-2021-viena-bilbao/

Disfruten de la extraordinaria fertilidad que, eclosionando en Viena, inundó el mundo de la música.

Viena y la música

Al hilo de la celebración del vigésimo Festival Musika-Música que, como es habitual, tiene lugar en Bilbao el primer fin de semana de marzo preludiando la primavera, la Escuela de Música ‘Andrés Isasi’ de Getxo ha organizado dos conferencias centradas en la ciudad de Viena, hilo conductor este año del Festival y centro de referencia musical desde mediados del siglo XVIII hasta la II Guerra Mundial.

La primera de ellas tiene como título “Viena o la alegoría de la música” y estará centrada en el periodo en que Haydn, Mozart, Beethoven y Schubert saciaban el voraz apetito de música de la aristocracia y la burguesía vienesas.

El título de la segunda conferencia es “Viena: oropel, música y contradicción” y recorrerá el catálogo de compositores como Strauss, Brahms, Mahler y Schönberg, que abonaron uno de los períodos más fértiles y atractivos de una ciudad que se debatía entre la tradición y la modernidad.

Las citas tendrán lugar los próximos miércoles, 24 de febrero y 3 de marzo, a las 19:30 hs en el Auditorio de la Escuela de Música ‘Andrés Isasi’ de Las Arenas.

Las entradas, a 5 euros, están ya a la venta en la Escuela de Música.

Más información en el teléfono 944646011 y en https://www.getxo.eus/es/servicios/detalle-evento/8883

Para disfrutar de la extraordinaria producción musical de la ciudad de Viena.

Juan Crisóstomo Arriaga. Gracias por el regalo

Hoy, 27 de enero, se cumplen 215 años del feliz nacimiento de Juan Crisóstomo Jacobo Antonio Arriaga, en el número 12 de la calle Somera de Bilbao. En casa le conocían como Juanito.

Juan Crisostomo Arriaga. Retrato de  Jorge García

(Bilbao, 27 de enero de 1806 – Paris, 16 de enero de 1826)

El pasado 16 de enero, coincidiendo con el aniversario del fallecimiento del compositor, dedicamos el espacio “los colores de la música” en La Galería de Radio Euskadi que, con tanto acierto dirige Bego Yebra, a recordar su figura. Puede escucharse el audio en este enlace:

https://www.eitb.eus/es/radio/radio-euskadi/programas/la-galeria/detalle/7779225/juan-crisostomo-arriaga/

En el siguiente enlace se puede escuchar el vigor y la madurez musical de un joven que con 18 años escribía ya con trazo firme. Es una estupenda interpretación que hace el Concerto Köln del 1º movimiento de su Sinfonía en Re:

Contemporáneo de Hector Berlioz y Louise Farrenc con quienes, tal vez, compartió aula en el Conservatorio de Paris, Fanny Mendelssohnn, Fryderyk Chopin o Robert Schuman y también de Edgar Allan Poe, Abraham Lincoln y Charles Darwin, dejó a su tempranísima muerte un puñado de obras de diversos géneros, entre las que destacan sus excelentes Cuartetos de cuerda, su Sinfonía en Re, su Obertura Los esclavos felices y algunas obras vocales que, pese a haber visto la luz como ejercicios de composición cuando era estudiante en el Conservatorio (murió sin dejar de serlo), trascienden lo meramente académico y merecen un lugar en las salas de concierto.

Es el caso de Agar en el desierto que, con la categoría que este bilbaíno merece y con la profesionalidad que le caracteriza, interpreta aquí Il fondamento, dirigido por Paul Dombrecht y con Violet Serena Noorduyn y Brieuc Wathelet como solistas: https://www.youtube.com/watch?v=LuE_uxTtExI&ab_channel=SergioC%C3%A1novas

El Ayuntamiento de Bilbao ofrece en su página web, a partir de la celebración en 2006 del bicentenario del nacimiento de Arriaga, el acceso a sus partituras y varios datos sobre sus composiciones y los escasamente recopilados sobre su vida. Nuestro agradecimiento melómano a esta generosa iniciativa:

http://www.bilbao.net/cs/Satellite/juanCrisostomoArriaga/Inicio/es/100137930/Home

La ciudad de Bilbao homenajea a su ilustre compositor e intérprete, recordándole “toponímicamente” (Teatro, Conservatorio, monumentos…). Ojalá el recuerdo sea cada vez más vivo a través de su música (seguro que él lo preferiría).

En el siguiente enlace podemos disfrutar de la juvenil interpretación que estas cuatro talentosas instrumentistas del Cuarteto Óscar Esplá hacen del Cuarteto nº 1 en  re menor:

Y la deliciosa felicidad de estos esclavos, en la versión de la Orquestra de Cadaqués dirigida por Neville Marriner:

La música de Arriaga es un regalo para los oídos. Disfrútenla.

Ludwig van Beethoven. Felicidades para todos

Hoy se cumplen 250 años del nacimiento de Beethoven y damos gracias a la vida por habernos dotado de oídos atentos.

Tres generaciones de Beethoven encontraron empleo en la corte del Elector de Colonia. Ludwig bebió de las fuentes del Clasicismo pero la evolución en su lenguaje lo convirtió en el espejo en que quisieron mirarse la mayor parte de los compositores románticos.

Su infancia no puede compararse con la de Mozart o con la de Bach. Desde pequeño vive la música, pero no la siente como una expresión serena de la vida, sino como un baluarte que exige sangre, sudor y lágrimas para ser conquistado. Su voluntad se fortalece antes que su deseo. Así, para el joven Ludwig los estudios musicales eran algo impuesto por su padre, un deber antes que un placer. Pero la ausencia de predisposición innata hacia el trabajo con la música quedaría compensada con creces por la capacidad integradora de Beethoven, quien no solo convertiría en un refugio íntimo de su personalidad lo que en un momento determinado pudo haber sido un tormento (el aprendizaje musical), sino que desarrollaría un instinto creativo hasta los niveles de lo genial, en un proceso que, en ocasiones, no rehuyó el autodidactismo.

En 1792 Beethoven fue a vivir a Viena, a punto de cumplir 22 años y poco antes de transcurrir uno de la muerte de Mozart. Los vieneses, al principio, quedaron abrumados por su estilo pianístico: su fuerza natural, su originalidad y su talento improvisador lo distinguían. Algo más tarde, lo adoptaron sin condiciones, aunque no siempre -o no todos- lo entendieron. Pero no se sintió incómodo, pese a sus maneras rudas y su revolucionaria forma de entender las veladas musicales:

“Lo que está en mi corazón debe salir a la superficie y, por tanto, tengo que escribirlo”

Transformó la vida musical de su tiempo y la manera de escuchar de una aristocracia, la vienesa, melómana pero conservadora y algo superficial. En ningún momento se sintió atemorizado ante ella. Beethoven decía:

“Es fácil convivir con la aristocracia si uno tiene algo que la impresiona”

No se puso, por tanto, al servicio de la aristocracia, sino que puso a ésta a su disposición. Resultaba un hecho hasta entonces sin precedentes, que un grupo de aristócratas se reunieran para asegurar a un músico -que no les prestaba a cambio ningún servicio- la libertad para crear. Esto dio lugar, entre otros asombrosos resultados, a los nuevos problemas técnicos de sus composiciones para piano, sus cuartetos y sus sinfonías.

Hizo salir la música de los salones y sus obras atendían a un público imaginario, no clasificado por estratos sociales ni por fronteras nacionales. Las muchas décadas transcurridas desde entonces, han demostrado que tampoco había para su música límites temporales. Beethoven sigue admirándonos, conmoviéndonos y aportándonos energía.

De estatura media (más bien baja) y complexión corpulenta, hombros anchos y cuello corto, su rostro picado de viruela, con la nariz chata y ancha y las cejas pobladas, albergaba unos ojos de mirada intensa y fiera que impresionaba a quienes lo conocieron y animaba unos rasgos melancólicos. Así nos muestran a Beethoven numerosos relatos de la época, si bien casi ningún retrato ni boceto parece hacer honor a lo que debió ser.

Pese a no tener muy buena apariencia física y a que su educación no iba más allá de lo rudimentario, su magnetismo y la energía de su voluntad, provocaron un fuerte efecto sobre quienes le conocieron. Aunque, en ocasiones, su caprichosa y desaforada conducta provocaba frecuentes trifulcas con quienes le trataron, el atractivo de su personalidad lograba que, incluso en las postrimerías de su vida, cuando la enfermedad (“ese demonio envidioso, mi mala salud”) le aislaba del mundo, sus devotos amigos nunca se mantuvieran lejos y se disputaran el privilegio de hacerle favores.

En lo que se refiere a sus relaciones personales, hay ciertos esquemas recurrentes. Entre los hombres, sus amistades se dividían en dos grupos. Aquel al que pertenecían los amigos con quienes mantenía una relación cálida y a quienes confiaba sus sentimientos y aspiraciones y otro en el que, a una distancia considerablemente mayor, encontramos a los que Beethoven dedicaba su estima a cambio de alguna utilidad.

En lo que se refiere a la órbita femenina, las relaciones del compositor han suscitado muchas conjeturas y un amplio repertorio literario y especulativo. Sensibilísimo a la belleza y los talentos de las mujeres, casi siempre estuvo envuelto en asuntos amorosos. La cuestión es saber hasta dónde llegaron esos amores ya que es significativo que, en prácticamente todas las ocasiones, fijara su atención en alguna mujer inalcanzable, por su elevada jerarquía social o por estar felizmente casada. De esta manera, y pese a manifestar a menudo el deseo de unir su alma a la de una mujer, el compositor se veía condenado a no llegar a puerto alguno, como acaso inconscientemente perseguía. ¿Tendría miedo el fiero Beethoven?, probablemente así era y esto lo humaniza y le brinda nuestro afecto. En muchas ocasiones, sobre todo cuando su sordera y otros problemas de salud menos románticos lo hacían alejarse de la vida social que tanto le gustaba, el contacto con la Naturaleza era uno de sus pocos consuelos.

Fue lento componiendo, pero profundo, con un afán constante de superación. Exigente con sus obras, se plantea el hecho de escribir como expresión de algo que es sentido interiormente y que es necesario volcar en una partitura y no por mandato o encargo, como habían hecho sus predecesores. Como dice Karl Popper, “Beethoven había hecho de su música un elemento de autoexpresión. En su desesperación este pudo haber sido para él el único modo de continuar viviendo”.

Tal vez por eso, en su paleta se recogen todos los colores de la emoción humana, como la intensa hermosura de lo sencillo, en la melodía del segundo movimiento de su Sonata nº 8 p 13, “Patética”, aquí en la interpretación de Maria-João Pires:

Y el enorme talento para crear atmósferas, como la del movimiento lento de su Concierto para piano nº 5 “Emperador”, en la versión de Hélène Grimaud y la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt, dirigidos por Paavo Järvi:

Aún sin haber recibido una buena educación formal, Beethoven siempre manifestó interés en asuntos relacionados con la filosofía, las ideologías que iban floreciendo en Europa y la literatura, especialmente la alemana. Esto se refleja ampliamente en su obra. Por eso, ejemplo de voluntad y coherencia, Beethoven recoge y proyecta en su música algunos de los mejores logros del pensamiento ilustrado y eso lo hace, aún hoy, necesario y actual.

Cuando Beethoven incorpora la voz humana al género sinfónico (eminentemente instrumental), no solo provoca un antes y un después en la Historia de la Música, sino un antes y un después en la historia de la expresión del pensamiento humano a través del arte. No había retorno. Europa estaba embarcada ya en otra aventura social, política, filosófica, artística y humana.

La Novena Sinfonía “Coral” es la prueba. ¡Qué manera de abordar, en 1823, un discurso sinfónico! Y qué manera de terminarlo con, entre otras, estas palabras de Schiller…

Quien haya alcanzado la fortuna

de poseer la amistad de un amigo, quien

haya conquistado a una mujer deleitable

una su júbilo al nuestro.

Todos los seres beben la alegría

en el seno de la Naturaleza.

Podemos escuchar el último movimiento de la Novena en la versión de la West-Eastern Divan Orchestra (también creada con espíritu conciliador) y el National Youth Choir de Gran Bretaña, dirigidos por Daniel Barenboim, en ese magnífico espacio de democratización de la música que son los Proms londinenses:

http://www.youtube.com/watch?v=ChygZLpJDNE

No es de extrañar que, desde 1985, la melodía principal sea el himno oficial europeo.

Mientras Beethoven yacía en su lecho de muerte, de toda Europa llegaban presentes para él. Murió el 26 de marzo de 1827. Para el funeral se enviaron invitaciones formales y las autoridades decretaron un día de luto. Preservaron para la posteridad su aspecto con un dibujo y una máscara. Treinta y seis hombres desfilaron con antorchas. Uno de ellos era su rendido admirador (¡uno más!) Franz Schubert. Hubo coros, solos de trombón y la declamación de una oración escrita por el dramaturgo más célebre de Austria en aquel momento, Franz Grillparzer. Los periódicos contaron que el cortejo fúnebre constituyó un acontecimiento público y que los diez mil asistentes, “de todas las clases y condiciones” provocaron que dicho cortejo tardara hora y media en recorrer 450 metros (¡que abismal diferencia con Mozart, muerto en la misma ciudad, solo 36 años antes!).

Bettina Brentano dejó escrito que Beethoven le dijo un día:

“Yo no tengo amigos; vivo solo conmigo mismo; pero sé que Dios está más cerca de mí en mi arte que en el de los otros. No temo por mi música, no puede tener un destino adverso; el que la sienta con plenitud, se librará de las miserias que los otros hombres arrastran consigo”

Gracias eternas por lo que Beethoven nos hace gozar y por su militante humanismo. Felicidades por su musa. Solo tenemos que ocuparnos de disfrutarla.

Javier de Solaun: más que un tenor

Con motivo del primer aniversario del fallecimiento del tenor Javier de Solaun  y como cierre del ciclo Cuando la música canta, la Escuela de Música Andrés Isasi quiere agradecer, con un homenaje sonoro, la imprescindible implicación de este getxotarra en la recuperación del patrimonio del compositor bilbaino, afincado en Getxo, Andrés Isasi.

Desde la Mediateka de la Escuela de Música, donde se conserva el “archivo Isasi”, se ha organizado un evento que enlazará la interpretación de varias piezas cantadas con las semblanzas de Solaun e Isasi y con la propia andadura del Archivo y la Escuela, en un entrañable recorrido histórico.

El acto está dirigido a cualquier persona interesada en la cultura musical de nuestro entorno y tendrá lugar en el auditorio de la Escuela de Música ‘Andrés Isasi’ de Getxo, el próximo sábado 19 de diciembre a las 19:30 hs. En él participarán las sopranos Eider Torrijos y Susana Cerro, acompañadas por el pianista Mario Lerena, la responsable del Archivo Mariela Arrue y el experto en Isasi, Ibon Zamakola. Yo misma tendré el gusto de moderar este encuentro.

La entrada al evento será mediante invitación, a retirar en la propia Escuela de Música.

Más información en estas coordenadas:

944646011

Las Mercedes,6 · 48992 Getxo

https://www.getxo.eus/es/servicios/detalle-evento/8547

Disfruten.

María Callas: talento y oficio como ofrenda al repertorio

Una voz única, versátil y extraordinariamente expresiva acompañada de un innegable magnetismo en escena la hizo irrepetible.

María Callas poseía inteligencia, tesón y talento y regaló al mundo sus interpretaciones inolvidables. Su voz de terciopelo y la expresividad de su canto aún nos asombran y nos conmueven y a ellos acercaremos nuestros oídos atentos, ansiosos por rozar una brizna de su magia.

La cita tendrá lugar el próximo día 18, a partir de las 19:30, en el Auditorio de la Escuela de Música ‘Andrés Isasi’ de Las Arenas, en una charla ilustrada con música y con imágenes de esta estrella esplendorosa.

Las entradas, a 3 euros, se pueden adquirir ya en la Escuela de Música. También estarán disponibles en la taquilla del Auditorio desde una hora antes de la conferencia. Más información sobre el ciclo en estas coordenadas:

Escuela de Música “Andrés Isasi”

C/Las Mercedes, 6 Las Arenas-Getxo

Tf. 94 464 60 11

Fragmentos de entrevistas, actuaciones y grabaciones nos servirán de guía para vertebrar una semblanza de la excepcional Callas. Tan divina y tan humana… Para disfrutar.