“Me llamo Erik Satie, como todo el mundo.”

 

 

Hoy se cumplen 150 años del nacimiento de Erik Satie

SATIE

Honfleur, 17 de mayo de 1866 – París, 1 de julio de 1925

 

 

Contemporáneo de Miguel de Unamuno, Henry de Toulouse-Lautrec, Ramón del Valle Inclán o Vasili Kandinsky, Satie nació en el hermoso pueblo normando de Honfleur, en la desembocadura del Sena.

HONFLEUR

Honfleur, le vieux port. De Marie-Claire Lefébure

 

 

Componía piezas breves para piano en una época en que la mayoría de los compositores escribían obras para grandes orquestas. Pensaba, además, que la nueva melodía post-romántica podía resurgir del canto gregoriano y manifestó su admiración por la música oriental. Pero su evolución musical se encaminaría pronto hacia la caricatura, convirtiéndose en ejemplo del nuevo arte francés y tomando como modelo la música del cabaret, del circo, el music-hall, los cafés-concierto y el jazz.

Satie también cantaba al amor:

Entendí tu angustia, querido enamorado, y cedo a tus deseos.

Hazme tu amante. Lejos de nosotros la sabiduría. No más tristeza.

Anhelo el instante precioso en que seremos felices. Te quiero.

 

 

En este enlace podemos escuchar a Jessie Norman cantando esta hermosa Je te veux:

https://www.youtube.com/watch?v=JvKmBgxC_s4

 

 

Si bien Satie nunca perteneció a ningún movimiento colectivo -más bien al contrario, reivindicó la independencia de su estética-, escuelas tan diversas como los simbolistas, los cubistas, los dadaístas, los surrealistas, los neoclásicos, los conceptuales y los minimalistas, en un momento u otro, lo han reivindicado como uno de los suyos. Pero más adecuado aún sería reconocer su influencia en ellos.

Las Trois morceaux en forme de poire, publicadas en 1911, fueron utilizadas con frecuencia en actos organizados por los dadaístas. Satie escribió esta  Introducción a sus Trois Morceaux en forme de poire à quatre mains avec une Manière de Commencement, une Prolongation du même, et un En Plus, suivi d’une Redite :

 

“Recomendaciones: Me encuentro en un recodo prestigioso de la historia de mi vida. En esta obra exprimo mi estupor oportuno y natural. Creedme, a pesar de las predisposiciones. No os divirtáis con los desconocidos amuletos de vuestra efímera penetración. Santificad vuestras amadas ampollas verbales: Dios os perdonará, si ese es su deseo, desde el centro honorable de la Eternidad conexiva, donde se accede a todo con solemnidad, con convicción. El Definido no puede congelarse; el Ardiente se apaga por sí solo; el Colérico no tiene razón de ser. No puedo prometeros nada más a pesar de que me he decuplicado provisionalmente, descuidando toda precaución. ¿No basta quizá? Eso me digo a mí mismo.”

 

 

Tras la muerte del compositor, se encontraron en su habitación de Arcueil, cuidadosamente ordenados en cajas de puros y en medio de un desorden indescriptible, varios miles de dibujos e inscripciones extrañas, caligrafiadas sobre minúsculas cartulinas. Jamás las había mostrado a nadie. Descripciones de paisajes imaginarios, de personajes ridículos e improbables y de instrumentos musicales intocables, esos dibujos e inscripciones son, sin duda, el reflejo más fiel del universo mental del compositor. La aparición de un flujo constante de libros que exploraban aspectos no musicales de su trabajo creativo, y especialmente su producción literaria, amplió la percepción del personaje. Satie fue un escritor original y prolífico. Memorias de un amnésico y Cuadernos de un mamífero, traducidos al castellano, son buenos ejemplos del pensamiento libre y creativo de Satie.

Las palabras que aparecen en sus partituras -a veces auténticos poemas-, así como los títulos que las encabezan, son sólo distanciadores guiños que extrañan al intérprete:

 

“Como un ruiseñor con dolor de muelas”

“Retire la mano y métasela en el bolsillo”

“En el más profundo silencio”

“La mano sobre la cabeza de su alma”

“Con el rabillo de la mano”

“Con un candor recatado pero conveniente”

“De lejos”

“Con lágrimas en los dedos”

“Con dos manos”

“Sin pestañear demasiado”

 

 

Los signos de expresión tradicionales (piano, dolce, amabile etc.) resultaban al compositor tan manidos y dotados de connotaciones románticas que, en cada nueva partitura, fue desarrollando nuevas expresiones y signos, acompañados en ocasiones de ilustraciones humorísticas y satíricas, que muchas veces no se sabe muy bien cómo interpretar ya que, si Satie anota que un silencio debe realizarse “con grave solemnidad”, es difícil saber si realmente el compositor busca dicha solemnidad, o bien está ironizando sobre ese tipo de ejecución ambiciosa, trascendental y profunda, ya que él consideraba que la música formaba parte de la propia vida. De hecho, nunca estableció una distinción entre las obras de “música seria” que componía y la música que interpretaba en los cabarets donde trabajó gran parte de su vida.

En otras ocasiones asoció la música con actividades que, en principio, poco tienen que ver con ella, como en Sports et divertissements, en los que ideaba la música de tal modo que el trazo de la partitura recordara la acción evocada. Por ejemplo, el golf:

 

LE GOLF

 

 

Según Jean Cocteau, “Los títulos de Satie sirven para proteger sus obras de las personas obsesionadas por lo sublime”. Sin embargo, éstos han tenido su influencia con el paso del tiempo y han interesado a creadores algo alejados de lo musical: el malogrado y genial arquitecto Enric Miralles dio a su tesis doctoral en 1987 el título de una de las partituras de Satie: “Cosas vistas a izquierda y a derecha (sin gafas)”

Hace unos meses, Satie daba con nosotros la bienvenida al año nuevo:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2016/01/04/feliz-2016-con-musica-de-ambos-lados-del-atlantico-y-de-los-dos-hemisferios/

 

 

Hoy, celebramos su cumpleaños con sus Gnossiennes, en la versión del exquisito Jean Ives Thibaudet:

https://www.youtube.com/watch?v=xwgvEOY0vaA

 

Para deleitarse. Háganlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Feliz 2016, con música de ambos lados del Atlántico y de los dos hemisferios

 

Porque no solo de música centroeuropea vive el melómano (y la melómana; que tanto monta, escucha tanto…).

 

Con el deseo de un año pleno de salud y de música, dos son hoy los compositores que ponen una pincelada de color a la bienvenida de este nuevo periodo de doce meses: Erik Satie, de cuyo nacimiento se cumplen 150 años en 2016 y Alberto Ginastera, en su primer centenario.

 

Erik Satie fue una de las mentes más lúcidas de su tiempo.

Erik-Satie

Erik Satie

Honfleur, 17 de mayo de 1866 – París, 1 de julio de 1925

 

Su sentido estético y su aguda inteligencia (maravilla de combinado) se manifestaron en su música, pero también en sus escritos, en sus dibujos e incluso en su vida, cuya faceta privada supo mantener en la esfera que le corresponde, hasta el último día. Milagroso equilibrio para un hombre que se prodigaba en el París efervescente del cambio de siglo.

Satie

Autorretrato de Satie: “Vine al mundo muy joven en un tiempo muy viejo”

 
Satie compartió cafés y conciertos con algunos de los grandes creadores de principios del siglo XX. Algunos de ellos lo retrataron:

Cocteau

Satie por Jean Cocteau

 

portrait-of-erik-satie-1920

Satie por Pablo Picasso

 

En este enlace podemos degustar una música de la que emanan algunas de las cualidades que muchos deseamos a nuestro alrededor: serenidad, discreción, belleza y cierta dosis de misterio. La elegante Gymnopédie nº 1, está interpretada por el también francés, Pascal Rogé:

***

 

Descendiente de catalanes y de lombardos, Alberto Ginastera se definía a sí mismo como “un mediterráneo asomado al Río de la Plata”.

 

Con partitura

Alberto Ginastera

Buenos Aires, 11 de abril de 1916 – Ginebra, 25 de junio de 1983

 

 

Fue el primer compositor importante que incorporó el folklore argentino a la música sinfónica. Su lenguaje se presentó al mundo repleto del color y el vigor de raíz popular aunque, posteriormente, se asomó a un discurso más provocador en la vanguardia.

En esta imagen le vemos componiendo, acompañado por su gato de oídos atentos y hemos de reconocer cuánto podemos aprender de los animales…

Ginastera

 

En este enlace se puede disfrutar Malambo de su ballet Estancia, de 1941. La interpretación tuvo lugar en la edición de 2007 de los Proms (el Royal Albert Hall, a rebosar) y supone toda una explosión de energía bajo la batuta motivada y motivadora de Gustavo Dudamel, dirigiendo a una orquesta pletórica y ejemplar: la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela:

 

https://www.youtube.com/watch?v=uhFpd0fDmZ4

 

 

De este fenómeno sonoro y social, paradigma del afán de superación, del placer del esfuerzo recompensado y del poder de la música, dimos cuenta hace unos meses:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/11/18/fundacion-para-la-accion-social-por-la-musica/

 

 

Lo dicho: salud, música ¡y a disfrutar!