De organeros y órganos. Cavaillé-Coll

Al oír los nombres Stradivarius o Amati, enseguida nos viene a la mente la imagen de algún instrumento de cuerda con arco (violines, principalmente). Si escuchamos Steinway o Érard, pensamos en un piano. Cavaillé-Coll nos lleva a la visión y al sonido de un órgano.

Hoy hace 202 años, nació el constructor de órganos francés Aristide Cavaillé-Coll

Cavaillé-Coll

Montpellier, 4 de Febrero de 1811 – París, 13 de Octubre de 1899

Hijo de francés y catalana, perteneció a una saga de organeros e hizo evolucionar el oficio familiar, consiguiendo que el pequeño taller de su abuelo pasase a ser una de las fábricas más importantes de Europa y que los órganos que construía, fuesen los más populares del siglo XIX.

Le interesó tanto el avance en las posibilidades técnicas y acústicas de los instrumentos, como la belleza de su diseño. Hay ejemplares de su buen hacer en Francia, España, Inglaterra, norte de Europa y Sudamérica.

La fama que adquirió la empresa llegó a oídos de los músicos vascos, con cierto contacto con la vida musical parisina.

En 1855, el organista de Lekeitio, José Javier Uribarren, se trasladó a París con el propósito de comprar un órgano. Seguramente probó varios antes de elegir un Cavaillé-Coll iniciando, de esta manera, una corriente estética que estuvo vigente en el País Vasco durante más de medio siglo. Este órgano causó verdadera sensación por sus cualidades sonoras y por su belleza y tuvo como consecuencia que, en la actualidad, haya en Euskadi varios órganos Cavaillé-Coll, construidos en la época de Arístides. Destaca Gipuzkoa, con catorce, como los de Loiola, Azpeitia, San Sebastián, Irún, Azkoitia o Urnieta, probablemente por ser considerada en aquella época una zona de gran actividad musical y donde se encontraban las personalidades más favorables al organero francés. Le sigue Bizkaia, con 5 órganos, como los de Lekeitio, Orduña, Ondarroa o el de la Basílica de Begoña, en Bilbao, que data de 1884. En Álava hay dos.

Begoña

Órgano de la Basílica de Begoña, en Bilbao.  Aristide Cavaillé-Coll, 1884