Usandizaga, Brahms y Schumann. En recuerdo y agradecimiento

Los próximos 5 y 6 de Febrero, la Orquesta Sinfónica de Bilbao, con Carolina Kurkowski al violín y Teresa Valente al violoncello, interpretarán el Concierto para violín y violoncello de Johannes Brahms, dirigidos todos por Kirill Karabits. La BOS tocará, además Dans la mer, de José María Usandizaga y la Sinfonía nº 2 en Do Mayor de Robert Schumann.

José María Usandizaga, como tantos compositores de su época, fue a buscar formación a una de las ciudades de referencia en la música europea del momento: París, a donde llegó en 1901, siendo apenas un adolescente. Tres años más tarde arribaron Jesús Guridi y Resurrección Mª de Azkue, con quienes trabó una entrañable amistad. Su ilusión era aprender las técnicas de composición con las que más tarde introducir la música vasca, con sus características idiomáticas propias, en el deslumbrante panorama europeo de principios del siglo XX.

USANDIZAGA

José María Usandizaga (Donostia-San Sebastián, 1887 – Donostia-San Sebastián, 1915)

 

Dans la mer Op 20 es un poema sinfónico compuesto en 1904 por un jovencísimo muchacho que aún se estaba formando, pero denota madurez musical y una técnica muy bien aprendida; sin embargo, no hay constancia de que fuera estrenado en su momento.

Usandizaga escribió en la partitura original un texto que inspira la música y pretende orientar nuestra imaginación. Nos habla de un mar seductor y traicionero que “mece dulcemente el cariño de dos enamorados”, les asusta y les engaña entre anuncios de tormentas y emociones “sobre el suave oleaje”. Al final, “la terrible tempestad interrumpe definitivamente la ternura”. Los gritos de los enamorados se ahogaron dans la mer y la voz de Usandizaga se apagó demasiado pronto.

Este año 2015, conmemoramos el primer centenario del fallecimiento de un joven compositor que, por desgracia, no pudo siquiera atisbar la edad madura.

En esta fotografía le vemos feliz, regateando en la bahía de La Concha hacia 1910:

regateando

 

Aquí, una imagen de su cortejo fúnebre, con la orquesta a las puertas del Teatro Victoria Eugenia:

CORTEJO

 

A continuación, saldremos a flote de ese mar de notas para sumergirnos en el universo sonoro de Brahms.

BRAHMS

Johannes Brahms (Hamburgo, 1833-Viena, 1897)

 

El Concierto para violín, violoncello y orquesta en la menor Op 102, última gran obra sinfónica de Brahms, fue concebido en Agosto de 1887, durante el segundo de los tres veranos que pasó en Hofstetten, en el lago suizo de Thun, sugerente en esta imagen:

lago-thun

 

Los veraneos de Brahms en lugares paradisíacos en los que “todo produce la emoción de un canto absoluto”, reconfortaban su espíritu y nutrían su pensamiento musical; por ello, el reto de concebir una obra de tal envergadura fascinó al compositor y se vio alimentado por el deseo de reconciliarse con su querido amigo, el violinista Joseph Joachim, de quien se había distanciado a causa de la disparidad de opiniones sobre la vida matrimonial de éste. Cuando, como hacía con frecuencia, escribió a Clara Schumann anunciando su nueva obra, le dijo que se trataba de una “idea feliz”. Y la felicidad de Brahms se multiplicó cuando dirigió el estreno en Octubre de 1887 en Colonia, con Joseph Joachim al violín y Robert Hausmann al violoncello.

 

Cerrará la tarde la música de Robert Schumann que, siendo hijo de un librero culto y sensible, tuvo desde niño a su alcance un universo literario que leyó con avidez. Poesía, cuentos fantásticos, novelas románticas… alimentaron su febril inquietud y no lograban saciar su apetito de estímulos que eran para él como “aliento de vida”. Con veintiocho años, escribió una encendida carta Clara Wieck –más tarde Clara Schumann-, en la que confiesa “cómo le afecta todo lo que sucede en el mundo: la literatura, la política, la gente…” y su anhelo por expresar sus sentimientos y “transmutarlos en música”.

SCHUMANN

Robert Schumann (Zwickau, 1810 – Endenich-Bonn, 1856)

 

Schumann, que había volcado su creatividad primera en el instrumento romántico por excelencia, el piano, a través del cual expresó de manera inigualable su agitación, su originalidad, su sensibilidad poética y su inquebrantable amor por Clara, se asomó -al fin casado- y con la mente sobrecargada de ideas, al universo sinfónico. Su Sinfonía nº 2 en Do mayor Op 61, fue escrita en menos de un año y estrenada en Noviembre de 1846, por la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, bajo la dirección de Félix Mendelssohn.

Aquí, una imagen de Robert con Clara cuyo espíritu revoloteará, por dos veces, en el aire de la tarde:

CLARA Y ROBERT

 

A ella dedicamos un recuerdo hace unos meses:
https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/09/13/clara-wieck-schumann/

 

El concierto comenzará a las 19:30 y dado que forma parte del Abono Iniciación, el viernes 6, entre las 18:00 y las 19:00 y en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

Más información, en este enlace:

http://www.bilbaorkestra.com/esp/concierto.php?id=608

 

Desde aquí, un recuerdo nostálgico para el prodigio donostiarra malogrado y nuestro melómano agradecimiento a los tres compositores y a los intérpretes que darán vuelo a las partituras.

 

 

 

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La leyenda, el retrato y lo absoluto

De estas tres maneras –y de tantas otras- se manifestó el espíritu romántico al que la música sucumbió, desde el inicio del siglo XIX hasta bien entrado el XX.

En Bilbao, los próximos 23 y 24 de Octubre, podremos disfrutar de una leyenda rusa, del retrato de un violinista prodigioso y de la esencia de lo absoluto, todo ello desde una perspectiva sonora y a través de la interpretación que harán Günter Neuhold, una vez más al frente de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, y el pianista Luis Fernando Pérez, asiduo ya de esta ciudad en el maratoniano Musika-Música.

Recordemos que esta temporada los conciertos se adelantan media hora, así que el evento tendrá lugar a las 19:30 hs. El concierto pertenece al Abono Iniciación, por lo que el jueves 23 entre las 18:00 y las 19:00, en la sala B1 del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

A la cita acudirán Mussorgsky y Rachmaninov, compositores que representaron a la perfección la esencia extrema de lo ruso: lo sensible y lo salvaje; lo lírico y lo épico; lo real y lo soñado. Cerrará la velada Johannes Brahms, que sintió siempre el peso de la tradición alemana y reverenció el desarrollo de las ideas musicales a partir de su propia naturaleza sonora.

 

En un vasto territorio, el Imperio ruso, donde las melodías populares y los cantos litúrgicos acompañaban en su vida diaria a un pueblo dotado para la música y en una época en que la aristocracia cultivaba la composición como pasatiempo diletante, surgió un grupo de compositores, en gran medida autodidactas, que dieron sonido romántico al nacionalismo ruso. Modest Mussorgsky fue el creador más original e innovador del llamado “grupo de los cinco”.

Mussorgsky

Modest Mussorgsky (Karevo, 1839-San Petersburgo, 1881)

Retrato de Ilia Repin (Galería estatal Tretiakov, Moscú)

 

Su búsqueda del realismo y su afán por “expresar al pueblo ruso”, con lo que conlleva de manifestación de lo poético y también de lo bárbaro, le llevaron a escribir Una noche en el Monte Pelado que, habiendo sido escrita en 1867 y titulada Noche de San Juan, busca narrar lo que acontece en ese momento de solsticio entre un puñado de brujas y Satán, intentando describir “el carácter del Sabbat, que está lleno de gritos y llamadas dispersas hasta el momento en que toda esa chusma diabólica se mezcla en una confusión total”. Más tarde, Mussorgsky utilizó el material como intermezzo de su ópera inacabada La feria de Sorochinsky, donde se describe el sueño de un muchacho campesino. Fue entonces cuando añadió el delicioso epílogo. La obra, como la conocemos hoy, no se estrenó hasta 1886, tras los retoques de Rimsky-Korsakov.

Mussorgsky, que amaba la música sobre todas las cosas, la consideraba “el mejor vehículo para la comunicación entre seres humanos”.

 

Sergei Rachmaninov fue un compositor que alcanzó un grado de conexión con su público notablemente mayor que el reconocimiento que le dispensó la crítica.

Rachmainov

Sergei Rachmaninov (Semionovo, 1873-Beverly Hills, 1943)

 

Pese a las acusaciones de anacronismo, tuvo la osadía de no cambiar: “no sé escribir de otra manera”, declaraba un pianista y compositor para quien la música era una especie de refugio sentimental donde escapar de la nostalgia que le perseguía por partida doble: como exiliado de la revolución soviética y como ruso.

Su Rapsodia sobre un tema de Paganini supone, en un caleidoscopio de imágenes sonoras, su particular retrato de uno de los instrumentistas más dotados y teatrales de todos los tiempos: el genovés Nicoló Paganini quien, desde su más tierna infancia, subyugó y escandalizó a un público que difícilmente olvidaba sus interpretaciones y de quien la leyenda romántica decía que había vendido su alma al diablo a cambio de una destreza sin rival.

La Rapsodia fue compuesta en 1934 y estrenada ese mismo año con el autor al piano, demostrando el esplendor de su talento en la escritura y en la interpretación. La riqueza del color orquestal, la perfecta articulación de una obra ensamblada en pequeñas piezas y el talento requerido para su puesta en marcha, hacen de esta partitura las delicias del oyente.

En el siguiente enlace, una grabación histórica del propio compositor y la Orquesta de Filadelfia, dirigidos por Leopold Stokowski. A partir del minuto 14´17´´, el mágico momento en que Paganini se transforma en Rachmaninov, gracias al milagro de la música:

https://www.youtube.com/watch?v=KL5aiUKPt3Q

 

Contemporánea de Una noche en el Monte Pelado, la Sinfonía nº 1 Op.68 en do menor de Johannes Brahms fue estrenada en 1876, aunque el ya maduro y valorado compositor dedicó catorce años de su vida a escribirla y a darse a sí mismo permiso para presentar al público una composición de este género, tras la estela de talento que Beethoven había dejado para bien de todos y prudencia de algunos.

Brahms

Johannes Brahms (Hamburgo, 1833-Viena, 1897)

 

La maestría de Brahms engrandece su romántica devoción por el pasado -con su confesa preferencia por Bach y su conocimiento profundo de la obra de Beethoven- y cuando se sumerge en el océano de la sinfonía, la dimensión que adquiere su música refleja, a partes iguales, nobleza, sentido del equilibrio, solidez y lirismo. Su lenguaje se basa en el desarrollo de las ideas, como esencia misma del género sinfónico, huyendo de la superficialidad y del espectáculo. Este es su principal atractivo y la razón de su atemporalidad.

En este enlace se puede escuchar la obra en una versión antigua pero excelente, de un director, Wilhelm Furtwängler, que supo mantener el equilibrio imposible entre fluidez y tensión estática en la difícil y fascinante paradoja de la música que, siendo siempre presente, necesita del recuerdo de la vivencia ya pasada y de nuestra anticipación futura. A partir del minuto 36, la progresión continua conduce todo hacia esa cumbre-homenaje a Beethoven que, representada en una melodía de irrepetible belleza, sirve de expansión a las ideas brahmsianas y ensancha el espíritu de quienes hacemos de la escucha un placer cotidiano:

https://www.youtube.com/watch?v=uGexRHe2iBk

 

Más información del concierto en la web de la BOS:

http://www.bilbaorkestra.com/esp/concierto.php?id=601

 

Disfruten. Esta vez nos toca Romanticismo.

 

 

 

Bilbao en clave de Musika-Música 2014

Para empezar bien el mes de Marzo, ese que también nos trae la deseada Primavera, la Fundación Bilbao700-III Milenium Fundazioa pone en marcha de nuevo el Festival Musika-Música.

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Los próximos días 7, 8 y 9 de Marzo, el Palacio Euskalduna de Bilbao se llenará con los colores de la música de dos alemanes, que desarrollaron sus carreras profesionales fundamentalmente en la melómana ciudad de Viena, en el romántico siglo XIX: Beethoven y Brahms.
Al primero lo recordábamos hace unas semanas, con motivo de su “cumpleaños”:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/12/16/

Y al segundo lo hemos conocido enlazado con William Walton: https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/11/04/

Clara Wieck: https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/09/13/

y Mozart: https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/04/08/

Pero la creatividad de estos grandes trascendió el espacio y el tiempo y por fortuna nos ha llegado, en todo su esplendor, hasta aquí y hasta ahora.

Las entradas para disfrutar de su música saldrán a la venta el próximo 18 de Febrero y se puede consultar toda la información sobre conciertos, intérpretes, horarios, etc. En este enlace:
http://www.musika-musica.net

Para deleite de los bilbaínos y de nuestros siempre bienvenidos visitantes.