La voz y la orquesta. Concierto de la BOS

 

 

Esta semana la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por su titular Erik Nielsen, cierra la temporada con un programa original. En este concierto de clausura intervendrán, además, los cantantes Michelle De Young, Stuart Skelton y Callum Thorpe.

 

El viernes día 9, a partir de las 18:00 y en la Sala B Terraza, tendré el placer de comentar la música que interpretarán, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

OFM

 

El programa se abrirá con una sinfonía atípica y deliciosa de Joseph Haydn: la nº 82 en Do Mayor, del grupo de las denominadas “parisinas”  y conocida con el sobrenombre de “El oso”.

 

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Franz Joseph HAYDN (Rohrau, Baja Austria, 1732 – Viena, 1809) 

 

 

Retratado siempre como un hombre bienhumorado y sencillo debido a sus orígenes humildes y a la falta de conflictos en su vida, sus años de mansa servidumbre, el entrañable ingenio musical y su conformidad con la vida alimentaron un catálogo extenso, bien construido y no falto de creatividad ni belleza, muy acorde con la estética de la época que le tocó vivir.

 

OFM

 

La primera parte del programa concluirá con el aria de concierto para bajo y orquesta, Alcandro lo confesso de Mozart, uno de los mayores prodigios conocidos en ese misterio que llamamos “humanidad”. Su fecunda obra abarca la práctica totalidad de géneros: música de cámara, conciertos, sinfonías, óperas, canciones, motetes, misas… y este aria es claro ejemplo de su musicalidad absoluta y de su enorme facilidad para componer, ya que fue escrita en un solo día para el bajo Ludwig Fischer quien, en palabras de Mozart, tenía “una excelente voz que hay que aprovechar”.

 

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Wolfgang Amadeus MOZART (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791)

 

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Tras el descanso, orquesta y cantantes interpretarán el Primer Acto de La Valquiria, uno de los grandes ejemplos de la comunión entre ideas, mito, texto y música de Richard Wagner, quien pasa por ser considerado uno de los grandes sacralizadores del arte vinculado a la música y uno de los nuevos profetas -al margen de cualquier religión- que produjo el ferviente romanticismo del siglo XIX, consiguiendo el no va más de los delirios: la edificación de un templo, Bayreuth, donde rendir culto a su obra.

 

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Richard WAGNER (Leipzig, 1813 – Venecia, 1883)

 

Más información en:

https://bilbaorkestra.eus/

 

Disfruten de esta conjunción de voces y orquesta en versión concierto.

 

 

 

Música de hoy y de siempre. Concierto de la BOS

 

Un concierto y una sinfonía pondrán la banda sonora a este inicio de febrero en el programa de temporada de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida en esta ocasión por Andrew Gourlay.

Los días 2 y 3, a partir de las 19:30 hs, podremos escuchar al estupendo quinteto de metales Spanish Brass como solistas de La devota lasciva de Juanjo Colomer y en la segunda parte del programa la Segunda Sinfonía de Rachmaninov.

El viernes día 3, a partir de las 18:00 y en la Sala B Terraza, tendré el placer de comentar la música que interpretarán, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

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Juanjo Colomer compone música sinfónica y de cámara.

 

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Juan José Colomer (Alcira, 1966)

Su concierto para quinteto de metales La devota lasciva está escrito con un lenguaje sonoro alejado de las estéticas más radicales, ya que el autor no busca tanto la experimentación, como el estímulo, la sugerencia expresiva… En palabras del propio Colomer, la obra es “confusamente tonal”, es decir, en un aparente contexto tonal, el compositor juega con el concepto de consonancia y disonancia, intentando “tirar y aflojar, para que el oyente no se salga de la obra”.

Pese a la concreción de su título, la música “no está inspirada en nadie en particular, sino que pretende recoger rasgos de muchas personas y, principalmente, la dualidad y las contradicciones existentes en cada uno de nosotros”. Esta travesía vital se narra en tres movimientos, cuyos títulos se asemejan a un juego de palabras: Deambular, Descubrir y Destapar.

Juanjo Colomer está muy familiarizado con los instrumentos de viento metal para los que escribe con especial cuidado y afecto. El conocer de primera mano el particular mundo de los metales, sus colores tímbricos y sus cualidades técnicas y expresivas y el haber crecido escuchando su sonoridad vigorosa y llena de luz, estableció unos vínculos afectivos con este universo sonoro que alimenta su afinidad hacia él y enriquece la composición.

En este enlace se puede escuchar la obra:

https://www.youtube.com/watch?v=ZQCdQIjZC8M

 

Y en este otro asomarse a la web de este compositor valenciano afincado en Los Ángeles:

http://juancolomer.com/

 

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A Sergei Rachmaninov la música le llegó como un regalo de nacimiento.

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Sergei Rachmaninov (Semyonovo, 1873- Beverly Hills, 1943)

La elocuencia emotiva presente en la mayoría de sus partituras, se pone también de manifiesto en su Sinfonía nº 2 en mi menor, Op. 27. Su planteamiento melódico de amplio vuelo, el tratamiento de la sonoridad orquestal, el despliegue de ideas, ritmos, efectos y evocaciones, la brillantez en la escritura y la capacidad de comunicación con quien escucha, hacen que esta sinfonía siga suscitando interés y conmoviendo al público.

La obra está organizada en cuatro movimientos, el tercero de los cuales – Adagio- nos trae una de esas melodías memorables que sugiere el movimiento perpetuo, la expansión inexorable de una fuerza lírica muy pronunciada, que se va ensanchando más y más, hasta alcanzar un clímax romántico, poderoso y embriagador. En 1975, esta melodía fue pionera en el fenómeno crossover y cruzó la frontera de la música clásica para transformarse en la canción Never gonna fall in love again, creada por Eric Carmen y cantada después por otros como John Travolta o Miguel Bosé.

En este enlace podemos escuchar la versión que de este Adagio hace Eivind Gullberg Jensen, al frente de la Radio Filharmonisch Orkest de Amsterdam:

 

 

Disfruten de la brillantez de música. De hoy y de siempre.

 

 

 

 

 

 

De colores se viste la música. Concierto de la BOS

 

 

De la misma manera que el otoño, siendo apenas un fugaz periodo de tiempo, inunda la Naturaleza con sonidos, aromas, colores y sensaciones de toda índole, los primeros frenéticos años del siglo XX dieron a luz una espléndida gama de expresiones musicales -audaces algunas, herederas del lenguaje romántico otras- que enriquecieron extraordinariamente un paisaje sonoro que había trasvasado ya las fronteras de Europa…

La Orquesta Sinfónica de Bilbao y el pianista Nikolai Demidenko, bajo la dirección de Paul Daniel, nos invitan esta semana a acomodarnos en el patio de butacas del Auditorio del Palacio Euskalduna para disfrutar de los colores de la música. El programa reúne la frescura creativa de Gershwin, el romanticismo atemporal de Rachmaninov, la ensoñación sonora de Debussy y la imaginería preciosista de Ravel,

La cita es los días 3 y 4 de noviembre, a las 19:30 hs. El jueves día 3, a partir de las 18:00, en la Sala B Terraza, tendré el placer de comentar la música que interpretarán, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

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La tarde de música dará comienzo con la Obertura de Strike Up the Band, una comedia musical que escribió George Gershwin en 1927.

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George Gershwin (Nueva York, 1898-Beverly Hills, 1937)

 

La obra surgió de una parodia política con guion de George S. Kaufman basado en una novela de Morrie Ryskind, que recogía canciones de su letrista habitual, su hermano Ira, y que combinaba el estilo alborotado de los hermanos Marx –triunfando por aquellos años en Broadway- con un ácido reproche a los estamentos militares y políticos norteamericanos que, sin duda, siguen siendo merecedores de parodias. Entre los instrumentistas de aquellos días se encontraban nombres emblemáticos como los de Benny Goodman, Glenn Miller o Jack Teagarden.

En este enlace podemos escucharlo en una versión de Sammy Nestico:

https://www.youtube.com/watch?v=zTd9QHdk5I8

Quien quiera conocer mejor a Gershwin, puede leer la entrada que le dedicamos hace un tiempo:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/09/26/george-gershwin/

 

 

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Por aquellos mismos años, Sergei Rachmaninov escribió el Concierto para piano n.º 4 en sol menor.

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Sergei Rachmaninov (Semionovo, 1873-Beverly Hills, 1943)

Rachmaninov había asistido en 1924 al estreno de Rhapsody in Blue de Gershwin y, como muchos otros compositores a uno y otro lado del Atlántico, quedó fascinado por los elementos que el jazz ofrecía: ritmos animados, acordes acentuados, armonías nuevas… Por ello, dejó a un lado el peso emocional de su nostalgia sombría e intensa, y exploró con un nuevo lenguaje. En la cima de su carrera y como aventura otoñal, el ruso se dio permiso para probar. El resultado es este concierto original que podemos escuchar aquí en la magnífica versión de Vladimir Ashkenazy al piano con la Concertgebouw Orchestra, dirigidos todos por Bernard Haitink:

https://www.youtube.com/watch?v=jmdkTsjFI-s

 

 

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El programa seguirá con la obra de un compositor que renovó el color de la música en las postrimerías del siglo XIX.

 

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Claude Debussy (Saint-Germain-en-Laye, 1862 -París, 1918)

Iberia es, probablemente, la más programada de las tres Imágenes para orquesta que Debussy compuso en la década final de su carrera. La escribió en 1908, sumándose así al grupo de compositores franceses que, atraídos por lo que suponía el exotismo español, lanzaron al repertorio orquestal una serie de postales sonoras con las que el público adquirió una idea musical de un lugar que, ubicado en Europa, sentía tan extraño, misterioso y original.

En ella, Debussy no pretende definir tres escenas españolas, sino más bien provocar en el oyente una serie de sensaciones o impresiones y sugerir ambientes más o menos rústicos, nocturnos o festivos, cargados de sonidos, fragancias e imágenes…

 

La escuchamos aquí en versión de Claudio Abbado al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres:

https://www.youtube.com/watch?v=Lf09fecez2E

Y en este enlace, un perfil más definido de Debussy:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/08/22/claude-debussy/

 

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Y con el retrato distorsionado que hace Ravel del vals vienés, concluirá la tarde de concierto.

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Maurice Ravel (Ciboure, 1875-París, 1937)

 

Ravel terminó de escribir La valse en 1920 a petición de Sergei Diaghilev, que más tarde la rechazó alegando que “es una obra maestra, pero no un ballet”. Y sin duda es una pieza de referencia, en lo musical y en lo sociológico, ya que dibuja con pluma certera aquellos años de entreguerras en los que, bajo los símbolos del poder, la riqueza y la alta cultura, habitaba un descontento feroz que acabó carcomiendo los cimientos, ya desgastados, de una Europa enferma y ciega.

Aquí escuchamos la interpretación que hace de la obra Myung-Whun Chung, uno de los músicos surcoreanos (cada vez más presentes en cantidad y calidad) más influyentes en el panorama internacional. Dirige a una orquesta muy francesa: la Filarmónica de Radio France:

https://www.youtube.com/watch?v=TMSgWhIENSk

Hace un tiempo celebrábamos aquí a Ravel:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2012/12/28/por-ravel/

 

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Al igual que los bosques y los atardeceres nos asombran con sus infinitos matices en esta época del año, la música irradiará esta semana en Bilbao un caudal de colores. Disfrútenlos.

 

 

 

“Mi tiempo llegará”. La Sexta de Mahler

Llegó el tiempo de Mahler y llegó la tragedia a Europa. En los años en que Gustav Mahler escribía su Sexta Sinfonía, llamada también “Trágica”, en la Viena Imperial y Real de los Habsburgo, “un barniz de valses y de nata batida era el sobrehaz de una sociedad cabalgada por la desesperanza” (Janik y Toulmin en La Viena de Wittgenstein. Taurus, 1974).

La Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por Giancarlo Guerrero, nos ofrece los días 11 y 12 de febrero la oportunidad de escuchar este gran fresco en el que tiene cabida el universo interior de Mahler –“para mí, una sinfonía es un mundo”- y su contexto externo: la vieja Europa a poca distancia de convertirse en un polvorín.

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Gustav Mahler

Kaliště, Bohemia (actualmente República Checa), 7 de julio de 1860

Viena, 18 de mayo de 1911

 

El jueves día 11, a las 18:00 hs, en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de compartir con quien quiera acercarse, unos comentarios sobre el complejo mundo mahleriano y la hermosura de su música. El acceso a la charla es libre, con la entrada al concierto.

De momento, y a la espera de la escucha en vivo (siempre más atractiva, aunque no sea tan emblemática), aquí les dejo esta versión que de la Sexta hace el añorado Claudio Abaddo, en el exclusivo Festival de Lucerna:

https://www.youtube.com/watch?v=YsEo1PsSmbg

 

Alma Mahler decía de la Sexta que:

“Ninguna sinfonía de Gustav llega tan del fondo del corazón como ésta. Ambos lloramos juntos y sentimos la profundidad del significado de esta música. La Sexta es su sinfonía más personal y es, además, profética”

 

El segundo tema del Primer movimiento, es un retrato sonoro de Alma. Gustav se lo decía así a su entonces ya esposa:

“He intentado retratarte en un tema; no sé si lo habré logrado. Tendrás que aceptarlo”

 

Nosotros, aportábamos estas pinceladas sobre Alma:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/tag/alma-schindler/

 

 

Y hace unos meses, recordábamos a Mahler con motivo del aniversario de su nacimiento:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2014/07/07/gustav-mahler/

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Como nosotros no somos Mahler, para nuestros oídos su Sexta es, una vez más, un gozoso descubrimiento. Disfruten.

 

 

 

Festejando lo efímero. Celebrando lo eterno. Concierto de Carnaval de la BOS

El carnaval, con su perfil transgresor, busca la manera de saltarse las reglas, lindando siempre con el lado prohibido y haciendo gala, con sus máscaras, de las posibilidades inabarcables de ser otro. Con su “todo es ahora”, con su “nada es eterno”, se asoma al juego permanente, al continuo alborozo, a la ausencia de límites… En carnaval, la vida es fiesta.

Y a una celebración musical nos conduce el programa que esta semana hará sonar la Orquesta Sinfónica de Bilbao y la violinista Leticia Moreno, dirigidos todos por Eduardo Portal. La cita es en el Auditorio del Palacio Euskalduna, los días 4 y 5 de febrero, a las 19:30 hs. El viernes, día 5, a partir de las 18:30, en la Sala B Terraza, tendré el placer de comentar la música que interpretarán, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

El programa se inicia con la Obertura de El murciélago, concebida por Johann Strauss, hijo en 1874.

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Johann Strauss (Viena, 1825-Viena, 1899)

 

En esta Obertura se adelanta la atmósfera de fiesta, enredos, affaires y bailes que emana de un vodevil de los franceses Meilhac y Halévy, refundido en el libreto de Haffner y Genée, rebosante de ingenio y humor. La música incorpora a este texto espléndido el color sonoro, reforzando su energía y su felicidad vital.

En este enlace podemos escuchar la versión de la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm:

https://www.youtube.com/watch?v=os2SQLWxlcI

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La ilusión se prolongará con una composición de Camille Saint-Saëns.

 

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Camille Saint-Saëns (París, 1835-Argel, 1921)

 

La Introducción y Rondó caprichoso para violín y orquesta Op 28 es una obra inspirada -como tantas otras decimonónicas- por el culto a la interpretación virtuosística, que buscaba tanto aumentar los retos para los solistas, como satisfacer el deseo de sensaciones musicales del público. Esta fue escrita en 1863 para el inigualable Pablo Sarasate, que adoraba su combinación de romance y danza, su toque exótico y su bravura.

En este enlace escuchamos a Janine Jansen y la Filarmónica de Berlin, dirigidos por Neeme Järvi, en este atractivo escenario, en plena Naturaleza (¡qué planazo!):

https://www.youtube.com/watch?v=OYFgN0Vkdpo

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Y enlazando lirismo y rusticidad, Franz von Suppé escribió en 1846 la tercera obra de la tarde.

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Franz von Suppé (Spalato-Dalmacia, 1819-Viena, 1895)

 

Poeta y aldeano es una comedia en tres actos cuya Obertura es una de las más conocidas del autor en las que el discurso bascula entre dos elementos muy del gusto del teatro romántico: la languidez desfallecida –lo que entonces representaba “lo femenino” de buen tono- y la bravura y audacia -que se suponía a la nobleza “masculina” de rigor. Podemos escuchar la versión de Sir Georg Solti dirigiendo a la Orquesta Sinfónica des Bayerischen Rundfunks:

https://www.youtube.com/watch?v=POJY5DlZTaw

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Y el regocijo continúa más alborozado, si cabe, en la música que Antonin Dvořák escribió en 1891.

 

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Antonin Dvořák (Nelahozeves, República Checa, 1841-Praga, 1904)

 

La Obertura Carnaval Op 92 forma parte de una trilogía llamada originalmente Naturaleza, Vida y Amor, simbolizando tres situaciones distintas: la felicidad humana en comunión con la Naturaleza, la alegría de vivir y el poder del amor para producir dicha o desgracia. El Carnaval forma parte de la Vida y en él, en un milagro de creatividad innata y de talento para organizar su pensamiento musical, el autor permite que se unan la viveza de los ritmos propios de Bohemia, con la delicadeza de unas melodías hermosas y plenas; y lo hace con la naturalidad que caracterizó su vida y su obra. Aquí podemos escuchar la excelente interpretación que hace de la pieza otro bohemio, Rafael Kubelik, dirigiendo a la Bavarian Radio Symphony Orchestra:

https://www.youtube.com/watch?v=qYMpt5Lg3cw

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Seguirá el pensamiento sonoro de Maurice Ravel.

 

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Maurice Ravel (Ciboure, 1875-Paris, 1937)

 

En Tzigane la música respira a través del violín solista, en una larga cadencia que atrapa en la partitura el sonido que surge de la improvisación. De claro sabor rapsódico, la obra nació inspirada por una serie de melodías zíngaras que la violinista húngara Jelly d’Aranyi interpretó para él. Ravel la había conocido en Londres en 1922 y a ella está dedicada la obra. El carácter nostálgico y, sobre todo, la manera de articular el sonido alla zingarese, motivaron al compositor a escribir la obra con el subtítulo Rapsodia de concierto.

Ravel, que como buen francés amaba la danza, quedó fascinado por la aparente libertad métrica de los sones gitanos y decidió explorarlos desde la exquisitez de sus maneras parisinas, por ello la obra no alcanza el purismo de la fuente de la que parte –ni lo pretende-, sino que alude al asombro que produce en el músico académico la audacia sonora, la pirueta musical y el talento en la ejecución de los músicos “de calle” (¿recuerdan al violinista gitano de la película “El concierto”?).

Aquí disfrutamos la particular versión de Patricia Kopatchinskaja (a quien hemos escuchado varias veces en Bilbao), con Jean Jacques Kantorow dirigiendo la Sinfonia Varsovia en la Folle Journée de Nantes de 2013 (qué poco queda para el Musika-Música 2016 bilbaíno…)

 

https://www.youtube.com/watch?v=w0ObgSKBqTQ

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La tarde de música se despedirá con un fin de fiesta que cierra, de forma brillante, un programa flanqueado por dos compositores (dos Strauss) que, pese a lo que pudiera suponerse, no están emparentados. Richard Strauss afirmaba que no podría haber compuesto los valses de El Caballero de la Rosa sin recordar al “riente genio de Viena”, en referencia al músico austriaco que lleva su mismo apellido.

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Richard Strauss (Munich, 1864-Garmisch-Partenkirchen, Baviera, 1949)

 

El Caballero de la Rosa fue, en un principio, la ópera que supuso la cumbre de la carrera de Richard Strauss en vísperas de la Primera Guerra Mundial. El triunfo internacional no habría sido posible sin la maestría del libretista, poeta y ensayista Hugo von Hofmannsthal y el buen entendimiento entre ambos (Strauss decía que habían nacido el uno para el otro).

La Suite, procedente de la obra escénica, data de 1945 y se presenta a nuestros oídos radiante, hermosa y excelentemente escrita, permitiendo a la orquesta mostrarse en su apogeo en los pasajes de conjunto y consiguiendo, además, que las voces de cada uno luzcan en su individualidad, mostrando sus mejores cualidades tímbricas y expresivas. En este enlace, se aprecia la sensualidad que emana de sus melodías largas y tensas o breves y deliberadamente superficiales –pero bellas-, y el espléndido derroche orquestal. La versión, de la estupenda y joven (¡oh Fortuna!) Gustav Mahler Jugendorchester, dirigida por Daniele Gatti, en uno de los siempre estupendos PROMS londinenses:

https://www.youtube.com/watch?v=p2LreBJ1JX0

 

La música también festeja la fugacidad carnavalesca, pero es eterna. Celébrenlo y disfruten.

 

 

 

Lo que la música provoca: Barber, MacMillan y Dvořák

 

Esta semana la Orquesta Sinfónica de Bilbao ofrecerá una provocación sonora, a partir de la interpretación de la música de tres autores de tres siglos (XIX, XX y XXI), las habilidades técnicas y expresivas de la excelente percusionista Evelyn Glennie y la dirección de Marcus Bosch.

El próximo jueves 3, a las 18:00 hs y en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

La provocación empezará con el discurso sensible y pleno de nostalgia de un compositor, Samuel Barber, que se movió en la larga sombra del Romanticismo musical.

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Samuel Barber (Pensilvania, 1910 – Nueva York, 1981)

 

Su inspiración refinada y el claro origen vocal de su lenguaje, dotan a su música de una poesía y una afectuosidad que comunican fácilmente con quienes escuchan. El Adagio para cuerdas es, probablemente, su composición más famosa, desde el momento en que fue estrenada en 1936 en versión de cuarteto de cuerda. Pero su popularidad alcanzó el impacto propio de los medios de difusión masiva, cuando el 5 de noviembre de 1938, Arturo Toscanini al frente de la Orquesta Sinfónica de la NBC, ofreció por primera vez a millones de oyentes el arreglo para orquesta de cuerda a través de la radio. En el contexto de un país que se estaba recuperando de la Gran Depresión y de un intérprete genial y mediático –Toscanini-, que manifestaba abiertamente su oposición a los regímenes fascistas que iban cobrando fuerza en Europa, de donde acababa de llegar a Estados Unidos para quedarse, el Adagio de Barber provocó una intensa respuesta emocional en la audiencia y ha permanecido en la memoria colectiva como pieza obligada en situaciones de alta carga emocional, como el anuncio de los fallecimientos de Roosevelt y J.F. Kennedy, en la conmemoración de las víctimas del 11S, o en los funerales de Albert Einstein –declarado melómano y violinista amateur- o Grace de Mónaco. En la sencillez de la melodía, en el calor del timbre, en el lirismo que conmueve, en el abrazo del legato, en la repetición de una idea que acaba siéndonos tan familiar… ahí radica el poder expresivo de esta partitura y su incitación a sentir.

En este enlace, podemos escuchar la versión de Leonard Slatkin al frente de la Orquesta Sinfónica de Detroit:

 

 

Y tras la conmoción afectiva, llegará la catarsis alentada por una plantilla instrumental rica y provocadora en la imaginación de James MacMillan, que persigue con su música la combinación de espectáculo rítmico -y visual-, estímulo emocional puro y meditación espiritual.

 

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James MacMillan (Kilwinning, Escocia, 1959)

 

En 1992 escribió el Concierto para percusión y orquesta Veni, Veni, Emmanuel, que no es la única composición del autor inspirada por temática religiosa.

MacMillan dedicó la obra a sus padres y está basada en el canto llano de Adviento del mismo título. El propio compositor nos indica que comenzó a escribirla el primer domingo de Adviento de 1991 y la finalizó el domingo de Resurrección de 1992. Según sus palabras, la importancia de ambas fechas litúrgicas se manifiesta en que al final de la obra hay un enlace entre el Adviento y la Pascua de Resurrección, de tal manera que la proclamación de la liberación que llega con el adventus Redemptoris -venida del Redentor-, encuentra su encarnación en el Cristo Resucitado.

La intención del autor es que la composición pueda ser considerada en dos sentidos. Por un lado, como música pura, cuyo material deriva del canto llano francés del siglo XV; pero también a través de una exploración teológico-musical de lo que supone el mensaje de Adviento.

A la inmediatez de la percusión y su efecto sobre los oyentes, sin apenas necesidad de procesar la información auditiva que nos llega, se suma la crítica que el periódico The Guardian hizo en el momento del estreno: “… un compositor tan seguro de su propio lenguaje musical que hace que su música sea comunicativa al instante para sus oyentes”.

Podemos escuchar y ver aquí a Claire Edwardes con la Vector Wellington Orchestra, dirigidos por Marc Taddei

 

 

Y la última obra del programa nos propondrá un viaje al Romanticismo pleno, a través de un cicerone con poder de convocatoria: Antonin Dvořák, compositor nacido en un entorno muy rico musicalmente, ya que en su Bohemia natal la música formaba parte de la educación de todos.

 

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Antonin Dvořák (Nelahozeves, República Checa, 1841 – Praga, 1904)

 

Su Sinfonía nº 6 en Re Mayor Opus 60, es una sinfonía clásico-romántica coloreada de nacionalismo y representa una primera cima de su evolución musical, ya que Dvořák no solo se había convertido ya con cuarenta años en un músico genial, sino también en un verdadero sinfonista, con lo que eso significaba en la larga estela que, partiendo de Haydn, había recorrido ya Brahms. Exhibe toda la energía de una exuberancia alegre y campestre y en su rotundidad revela a un compositor que, como señalaba su contemporáneo el musicólogo Hermann Kretzschmar, “mira de frente, con ojos de niño”.

En esos paisajes checos, en los que Dvořák halló paz espiritual, también encontró paisanos que bailaban danzas de ritmos vigorosos, pletóricos de alegría contagiosa. En este enlace podemos deleitarnos, escuchando el Scherzo del que emana toda la energía de la tierra a través de una danza típica de la región de Bohemia: la furiante. La versión es de la Orquesta Sinfónica de Londres, dirigida por István Kertész:

 

 

Benditas sean las provocaciones de la música. Ríndanse a ellas y disfrútenla.

 

 

 

 

 

 

Hecho en América

Esta semana, la Orquesta Sinfónica de Bilbao, el violinista Paul Huang y el director Carlos Miguel Prieto, nos invitan a disfrutar del colorido musical concebido al otro lado del Atlántico,

El viernes día 6, a las 18:00 hs y en la Sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

 

 
El festín empezará con el Danzón nº 2 de Arturo Márquez.

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Arturo Márquez (Álamos, México, 1950)

La obra es una composición para orquesta cargada de colores y plena de pasión. En ella encontramos dos de los amores del compositor: su hija Lily, a quien la obra está dedicada, y la ciudad de Veracruz, de la que Márquez declara que se enamoró en 1990, precisamente a través del danzón, baile de salón que los veracruzanos practican con devoción y que vivió su edad de oro en la década de 1940, como derivado del original cubano.

Músico curioso y polifacético, Márquez toca el trombón, la tuba, el piano y el violín y sus primeras lecciones llegaron, como él mismo declara, a través de la escucha de “valses, chotises y polkas que interpretaba el cuarteto de mi padre, violinista, mariachi y carpintero”, en el que también participaba su abuelo.

Esta deliciosa pieza sinfónica, una de las más programadas del repertorio mexicano por las orquestas de todo el mundo, sintetiza con eficacia y elegancia lo mejor de dos mundos sonoros: el de la tradición popular y el de la creación académica. Es fresca y artesana; espontánea y cincelada. Una paradoja para saborear, con especial deleite en los solos: de clarinete, oboe, piano, violín, trompeta…

En este enlace, se puede escuchar la versión de Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Simón Bolívar:

https://www.youtube.com/watch?v=PA7vEIj6Lzk

La velada seguirá con el Concierto para violín y orquesta Op 14 de Samuel Barber.

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Samuel Barber (West Chester, Pensilvania, 1910 – Nueva York, 1981)

En la mayoría de los conciertos para violín, la sensibilidad y el virtuosismo encuentran un equilibrio perfecto, que hace que nuestros oídos pivoten entre la emotividad y la admiración hacia el intérprete. En el Concierto de Barber, lirismo y acrobacia están claramente separados. El origen de esta desproporción parece hallarse en el hecho de que la obra proviene del encargo de un hombre de negocios norteamericano (ya se sabe, las consecuencias del mecenazgo), con vistas a que fuera estrenada por su hijo adoptivo, un joven prodigio que al leer los dos primeros movimientos, con su gran carga sensible, concluyó que no eran satisfactorios para el lucimiento de sus habilidades. Barber prometió compensar esta ausencia de espectáculo en la escritura del tercer movimiento y lo hizo de tal modo que el joven intérprete decidió que el concierto era intocable: el sonido se había convertido en pirueta.

Para disfrutar de la versión de Gil Saham y la BBC Symphony Orchestra, dirigidos por David Robertson, podemos asomarnos a un “Prom” en el Royal Albert Hall de Londres, lo cual es siempre un placer:

https://www.youtube.com/watch?v=KHZE_yh2ucY

Y tras invitarnos a escuchar con los pies y a envolvernos en poesía, el programa nos acercará a la tragedia histórica, a través de la Suite de La noche de los Mayas de Silvestre Revueltas.

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Silvestre Revueltas (Santiago Papasquiaro, México, 1899 – México DF, 1940)

Esta música fue concebida como banda sonora de la película del mismo nombre que su compatriota, el cineasta Chano Urueta, realizó en 1939. La versión que se nos ofrece es un arreglo realizado en 1960 por José Ives Limantour, también director de orquesta, que fue titular de la entonces llamada Orquesta Municipal de Bilbao, entre 1953 y 1957. Con una técnica orquestal efectista y de alta calidad, se persigue la escenificación en la sala de conciertos de un ritual maya que requiere la participación de un número inusual de percusionistas en una orquesta sinfónica, dando como resultado una música de corte paisajista, que ilustra ricamente escenas folclóricas y evoca el pasado prehispánico. Lo étnico atrae y lo primitivo zarandea nuestros oídos en la narración de una trágica historia de amores imposibles, cuyas consecuencias se enmarañan en el vigor insondable de la selva.

La suite se balancea entre la emoción, el dramatismo descriptivo y el espectáculo sonoro y en este enlace, podemos escuchar el primer movimiento, que evoca la grandeza de los paisajes precolombinos y la majestad del pueblo indígena. La interpretación es de la Orquesta de París, dirigida por la joven directora Alondra de la Parra. Sí, han leído bien: directora.

Más información del concierto en este enlace:

https://www.bilbaorkestra.eus/esp/concierto.php?id=666

Déjense cautivar por el color de la música transoceánica y disfruten.

 

 

La música de cerca. Ciclo BOS-Museo de Bellas Artes 2015-2016

 

Un año más, la Orquesta Sinfónica y el Museo de Bellas Artes de Bilbao hacen su aportación al otoño musical bilbaíno. Para ello se pone en marcha el VIII Ciclo de conferencias La música de cerca.

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A lo largo de la historia, muchos creadores han puesto imágenes a la música de tal manera que, a través de la pintura o la escultura, se ha pretendido perpetuar en el tiempo lo que por naturaleza es efímero y siempre presente. No podemos atraparla con las manos ni con los ojos, pero muchos han estado cerca de pintarla o esculpirla, contribuyendo al deleite del feliz acontecimiento sonoro, que necesita del tiempo para existir.

Esta temporada, el ciclo de conferencias lleva por título La música en imágenes. Los sonidos del Museo y es una invitación a escuchar las representaciones visuales de una música que se llena de colores y que son mostradas al espectador, en el afán de hacernos visible aquello que podemos disfrutar con los ojos cerrados. Música que se ve. Artes plásticas que suenan.

 

Es una cita para seis tardes de miércoles, a partir del 28 de Octubre. Una información más detallada, se puede consultar a través de este enlace:

BOS. LA MÚSICA DE CERCA 2015

Disfruten de un Otoño repleto de colores y de música. Tan cerca.

 

 

Los colores del Barroco

 

La Orquesta Sinfónica de Bilbao nos propone esta semana un concierto original, de claro aroma barroco y preclásico, que nos permite escuchar (y ver) un instrumento propio de aquella época: el violoncello (o viola) da spalla.

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Como tantos otros instrumentos musicales de aquel momento histórico, el violoncello da spalla fue desapareciendo -en una evolución natural- de los lugares donde se interpretaba la música clásica, pero fue uno de aquellos instrumentos que poblaron el periodo barroco de colores tímbricos.

 

Esta semana tenemos la ocasión de disfrutarlo gracias a la interpretación de Sergey Malov, a quien podemos escuchar (y ver) a través de este enlace, ofreciéndonos su versión de la Suite nº 6 en Re Mayor de Juan Sebastián Bach, en la Fundación Juan March de Madrid.

http://www.march.es/videos/?p0=5773

 

 

En Bilbao escucharemos a este versátil intérprete los días 14 y 15 de Mayo.

Tocará el violoncello da spalla, en el Concierto para violoncello en La Mayor de Carl Philipp Emanuel Bach, uno de los hijos del gran Juan Sebastián y músico destacadísimo, a quien dedicamos una entrada en este cuaderno virtual el año pasado, con motivo del tercer centenario de su nacimiento:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2014/03/21/los-bach/

 

Pero Malov tocará también la viola (da braccio) en el Concierto para viola y orquesta en Mi bemol Mayor de Juan Sebastián Bach (un arreglo sobre el Concierto para clave BWV 1053 del propio Bach) y el violín (compartiendo protagonismo con la solista de la BOS, Kyoko Watanabe) en el magnífico Concierto para oboe, violín y orquesta en do menor BWV 1060, también de J.S. Bach. A este “padre de todos” dedicamos también aquí un recuerdo melómano:

https://loscoloresdelamusica.wordpress.com/2013/03/21/juan-sebastian-bach/

 

 

Podemos ver en esta imagen a Sergey Malov rodeado de sus “criaturas”:

 © Julia Wesely


© Julia Wesely

 

Y en este enlace nos podemos asomar a su página web:

http://sergeymalov.com/

 

 

El concierto se completa con la Obertura-Suite en sol menor TWV 55: g1 de Georg Philipp Telemann, la Sinfonía en Sol Mayor H 657 de C.P.E. Bach y el delicioso Concerto Grosso en re menor “La Follia” que Francesco Geminiani hizo sobre la sonata homónima para violín y continuo de Corelli. En estas obras, Malov dirigirá. Como vemos y escucharemos, el ruso es un intérprete poliédrico (además de políglota).

 

El viernes día 15, a las 18:00 hs y en la Sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

Más información del concierto en este enlace:

http://www.bilbaorkestra.com/esp/concierto.php?id=615

 

 

Francesco Geminiani afirmaba que tocar con buen gusto “comporta expresar con fuerza y delicadeza la intención del compositor”. Estamos seguros de que Malov, Watanabe y la BOS lo harán. Disfruten.

 

 

 

Entre el color y el sentimiento: Schumann, Bartók y Guinovart

 

Los próximos 19 y 20 de marzo, la Orquesta Sinfónica de Bilbao y el excelente cellista Julian Steckel, interpretarán el delicioso y sentido Concierto para violoncello de Robert Schumann, dirigidos todos por el nuevo director titular de la orquesta, Erik Nielsen. La BOS tocará, además El lament de la terra, de Albert Guinovart y el inigualado Concierto para orquesta de Béla Bartók.

La sesión comenzará a las 19:30 hs, gracias a la acertada iniciativa puesta en marcha esta temporada de adelantar la hora de inicio, lo que, como dice una querida amiga, nos permite celebrar después lo bien que hace música esta gente (compositores e intérpretes, matizo yo). Dado que el concierto forma parte del Abono Iniciación, el jueves 19 entre las 18:00 y las 19:00, en la sala B Terraza del Palacio Euskalduna, tendré el gusto de comentar las obras del programa, en una charla de acceso libre con la entrada al concierto.

La velada se abrirá con la obra de un músico de nuestro tiempo, pero que tiene en común con los de épocas pasadas el hecho de ser intérprete y compositor. Rara avis hoy día.

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Albert Guinovart (Barcelona, 1962)

 

 

El lament de la terra es fruto de un encargo de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña y hace una doble cita a La canción de la Tierra de Gustav Mahler, al comenzar con el compás inicial de esta obra del músico de Bohemia y por el guiño en el título. En palabas de Guinovart, la obra “es una especie de poema sinfónico influenciado por la alarmante sequía que sufrimos en 2008 y por las noticias del cambio climático que nos amenaza”. Aunque no está dividido en movimientos, se distinguen en él tres secciones temáticas que nos transportan desde el dramatismo de los tiempos actuales, “no sólo desde la óptica del hombre, sino también desde la naturaleza”, recogido en la primera y más larga, hasta la tercera que es un canto a la esperanza en un futuro mejor. De esta manera, nos brinda un deseo optimista: “el hombre creativo se impone al destructivo”.

Entre otras cosas, las críticas dijeron de ella esto: “Es una pieza brillante que busca complacer al público y lo consigue plenamente” y también que a Guinovart “no parece abrumarle otro compromiso más que con lo bien hecho, ni barreras que romper, más que la de alcanzar la mayor expresión posible”.

Si alguien quiere asomarse al quehacer de este compositor y pianista catalán, puede echar un vistazo en su página web:

http://www.albertguinovart.com/

 

Después escucharemos a un músico-poeta,  a través de un instrumento que canta y conmueve.

Robert Schumann

Robert Schumann (Zwickau-Sajonia, 1810-Endenich, 1856)

 

 

En el Concierto para violoncello Op 129 en la menor, Schumann renunció a un planteamiento meramente virtuosístico del instrumento, entendido el término desde la perspectiva de la superficialidad y aun así, o quizá precisamente por ello, es una obra maestra. Schumann prefirió descubrirnos la amplia paleta de colores tímbricos y sentimentales que caben en la voz del violoncello. Decidió entretejer lazos entre todos los instrumentos presentes en escena, regalándonos su inspiración más poética y su inequívoca y leal búsqueda de lo que para él fue “la verdad y la pureza de la música”. El marco orquestal apoya, refuerza, acompaña o mece a un instrumento que los románticos redescubrieron en su faceta más profunda y sensible, y que Schumann convirtió en cantor y poeta, a través de algunas de sus melodías más inspiradas.

En este enlace podemos escuchar el primer movimiento en la interpretación de la nunca suficientemente llorada e irrepetible, Jacqueline Du Pré:

https://www.youtube.com/watch?v=XVkiOor1I1Q&index=6&list=PL457D35D6A30C96CE

 

 

En cualquier caso, y por si alguien quiere tener cerca las prodigiosas manos que nos deleitarán esta semana, dando vida -una vez más- al concierto de Schumann, en este enlace podemos escuchar, contemplar y casi aspirar las motas de resina con que Julian Steckel impregna el arco de su violoncello (por cierto, la pianista no está nada mal):

http://www.juliansteckel.com/englisch/video.php?id=2

 

Y para concluir la tarde de música, la BOS nos propone el pensamiento de un compositor no siempre bien comprendido, pero músico de gran valía en sus varios perfiles: excelente pianista, riguroso investigador del folklore musical y compositor que supo dar nuevos aires a un lenguaje, el musical, en el que habían dejado huella imborrable tantos “grandes”.

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Béla Bartók

Nagyszentmiklós, Hungría -actualmente Sânnicolau Mare, Rumanía-, 1881

Nueva York, 1945

 

 

El Concierto para orquesta es una atractiva composición y verdadero reto para un conjunto sinfónico. La obra fue encargo del director de la Orquesta Sinfónica de Boston, Serge Koussevitzky, a un Bartók convaleciente en el hospital, gravemente enfermo y casi arruinado. Sin embargo, la iniciativa primera se la debemos al excelente violinista y compañero de escenario de Bartók en tiempos de bonanza, József Szigeti que, conociendo la precaria salud de su amigo y su lamentable situación económica, intercedió ante la fundación que presidía Koussevitzky.

Además de un regalo para el patrimonio musical del pasado siglo, el Concierto para orquesta fue una fuente de ilusión y aliento para el compositor, que lo concluyó en apenas ocho semanas. El estreno tuvo lugar el 1 de diciembre de 1944 en Boston, a cargo de sus promotores y solo unos meses antes de la muerte de Bartók.

Su título es justificado por el propio autor: “algunos instrumentos o grupos de instrumentos están tratados como concertantes o como solistas”. Por otro lado, su intención es crear un clima de progresión, “una transición gradual –al margen del humorístico segundo movimiento- desde la austeridad del primer movimiento y el lamentoso canto fúnebre del tercero, hacia la afirmación de la vida en el último”. Paradójico y ejemplar en alguien a quien la vida se le está escapando.

El uso extenso del cromatismo, el enorme talento en el manejo de los timbres y efectos de la orquesta y la variedad casi infinita de sus ritmos cambiantes, logran una sonoridad rica y plagada de colores.

En el enlace de más abajo, podemos escuchar la obra en el impresionante Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, en la versión de unos intérpretes de lujo: la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigidos por otro intérprete-compositor: el maestro Pierre Boulez. Hacia el minuto 24’31” comienza el 4º movimiento, Intermezzo interrotto, en el que la quejumbrosa melodía en estilo popular y ritmo asimétrico que presenta el oboe, enlaza su encanto díscolo con un cálido y hermoso tema en las cuerdas. Más adelante, el clima se interrumpe con la vivacidad de una música de café que, siendo un guiño a la sinfonía Leningrado de Shostakovich, con los recursos instrumentales que le aplica Bartók suena a carcajada burlona. ¡Qué deliciosa forma de esparcir notas al aire!:

https://www.youtube.com/watch?v=wmr0raiouPM

 

Más información del concierto de la BOS, aquí:

http://www.bilbaorkestra.com/esp/concierto.php?id=611

 

Sin duda esta semana, en el patio de butacas del Euskalduna, revolotearán los colores de la música y el sentimiento de todos. Disfrútenlos.